Marcelo Gómez fue candidato a intendente por el signo político del Presidente Milei, y es Liberal y Analista en políticas públicas y desarrollo local.
LA VOZ: Zárate sufrió una fuerte pérdida de empleo en los últimos años. ¿cuál es el diagnóstico principal?
MG: La destrucción de empleo en Zárate no fue una fatalidad ni una crisis importada: fue la consecuencia directa de malas políticas económicas sostenidas en el tiempo. Durante años se castigó al sector productivo con tasas municipales elevadas, regulaciones arbitrarias y una lógica fiscal que trató a la industria, al comercio y al agro como cajas recaudatorias.
A esto se sumó un modelo económico que fomentó la dependencia del Estado en lugar de la competitividad. Cuando ese esquema se agotó, las empresas ajustaron por donde siempre se ajusta en Argentina: por el empleo. El resultado fue más desocupación, más informalidad y menos oportunidades para los jóvenes del distrito.
LA VOZ: El presidente Javier Milei convocó a sesiones extraordinarias para tratar la reforma laboral. ¿Por qué es clave para Zárate?
MG: Porque el sistema laboral actual fracasó. No protege al trabajador: lo excluye. Es rígido, costoso y altamente litigioso. En ese contexto, contratar es un riesgo y despedir puede ser una condena económica, lo que explica por qué muchas empresas directamente no contratan.
La convocatoria a extraordinarias impulsada por el presidente Javier Milei para tratar la reforma laboral es un punto de inflexión. Modernizar el régimen, facilitar la contratación, reducir la litigiosidad y avanzar hacia esquemas como el seguro de desempleo es condición necesaria para recuperar el empleo formal y volver a generar oportunidades en distritos productivos como Zárate.
LA VOZ: Muchas empresas no estaban preparadas para competir. ¿También hubo responsabilidades del sector privado?
MG: sí, y negarlo sería deshonesto. Durante años, parte del entramado empresarial funcionó bajo proteccionismo, subsidios, beneficios discrecionales y barreras a la competencia. Ese esquema no exigía eficiencia ni innovación.
Cuando el modelo cambió, muchas estructuras quedaron expuestas. Esto confirma que las reformas deben entenderse como un todo. No alcanza con una reforma laboral aislada si se mantienen impuestos distorsivos y regulaciones obsoletas. Como explicaba Friedrich Hayek, el mercado es un proceso de descubrimiento que solo funciona cuando el Estado no interfiere distorsionando precios e incentivos. Adaptarse y reconvertirse ya no es una opción: es una necesidad.
LA VOZ: ¿Qué oportunidades se abren para el comercio, el agro y quienes perdieron su empleo?
MG: Si se corrigen los incentivos, las oportunidades son reales. Más inversión implica más empleo, más consumo y un comercio local más dinámico. El sector agropecuario, clave en el partido de Zárate, necesita menos presión fiscal y reglas claras para invertir y generar trabajo.
Quienes perdieron su empleo pueden reinsertarse si el municipio deja de obstaculizar y acompaña la modernización. Zárate tiene ventajas competitivas claras logística, puerto, industria y producción primaria— pero solo las va a aprovechar si abandona la intervención improductiva y apuesta por la competencia y la inversión privada.
LA VOZ: ¿Qué relación existe entre empleo formal, jubilaciones y el sistema previsional?
MG: El sistema previsional argentino es solidario e intergeneracional: los trabajadores activos de hoy sostienen a los jubilados actuales.
Sin empleo formal, el sistema es inviable. Cada trabajador en negro es menos aporte y más presión fiscal futura.
Por eso, discutir jubilaciones sin discutir empleo en blanco es una falacia. En gobiernos anteriores la caja de la ANSES, se financiaba con toma de deuda o emisión monetaria, pero seamos claros; la única forma genuina de mejorar las jubilaciones no es subiendo impuestos, sino ampliando la base de aportantes. Esose logra con crecimiento, inversión, reforma laboral y un esquema impositivo que deje de ser confiscatorio.
Defender el trabajo formal es también defender a los jubilados.











