Una larga lista de riñas, peleas y todo tipo de disturbios a la salida de un boliche céntrico han generado una respuesta prácticamente tan inédita como esperada, del municipio, su respectiva clausura.
El boliche en cuestión es Imagen, ubicado en Brown al 200. La reacción municipal fue la clausura,por lo tanto, se puede entender como una respuesta ante tantos hechos violentos de nocturnidad durante este verano.
Acciones así eran reclamadas por la ciudadanía ante un evidente descontrol de la situación de la nocturnidad cuando uno de los lineamientos del Ejecutivo municipal era tener una ciudad “más ordenada”, en todos los rubros.
Fue llamativo como el municipio fue severo en la medida de clausura y en la forma de comunicarla; “la intervención se llevó a cabo tras diversas eventualidades que opacan el normal funcionamiento del orden en la nocturnidad local y en cumplimiento con la ordenanza vigente que regula la operatividad en locales de esparcimiento nocturno y la vía pública. La medida fue adoptada tras constatarse múltiples episodios de riñas, disturbios e incidentes violentos ocurridos de manera reiterada en la puerta del local, sobre la vereda y en el entorno inmediato del establecimiento, situaciones que han afectado gravemente la tranquilidad del vecindario, la seguridad de las personas y el orden público”, expresa el comunicado.
“Dicha decisión se encuentra debidamente fundada en lo establecido por la Ordenanza N° 5290, que regula el funcionamiento de los locales de esparcimiento y nocturnidad, la cual impone a los titulares la responsabilidad de garantizar el orden, la seguridad y el control del entorno, incluso fuera del local y hasta una distancia de 100 metros de sus accesos, así como la obligación de prevenir hechos de violencia y vandalismo”, agregó el comunicado.
“Desde el Estado municipal se aclara que el objetivo no es impedir la diversión ni las celebraciones, sino garantizar que estas se desarrollen de manera segura, ordenada y respetuosa para toda la comunidad. Por ello, se insta a las familias a involucrarse activamente, informarse sobre dónde se realizan las reuniones y promover alternativas de esparcimiento en espacios habilitados, registrados y que cuenten con las condiciones de seguridad correspondientes. En este sentido, se recuerda que la responsabilidad no recae únicamente en los jóvenes que participan de estos encuentros, sino principalmente en los adultos. Esto incluye tanto a padres, madres y tutores, como también a los propietarios de inmuebles donde se realizan estas reuniones, quienes deben hacerse cargo de las obligaciones que surgen cuando se permite el uso de una vivienda para eventos que funcionan, en los hechos, como actividades comerciales no habilitadas”, concluye el comunicado oficial del municipio.
Una ordenanza que no se cumple
En Zárate, la cantidad de personas que asisten a diferentes locales de esparcimiento nocturno y los hechos de violencia en la vía pública, en la concentración y desconcentración de personas, obligó a los concejales a sancionar un Código de Nocturnidad local en el año 2013. Y consensuaron, con la buena predisposición de los propietarios de boliches y pubs, un horario de cierre. Pero los propietarios de boliches no están obligados a acatar un horario, aunque ahora con la nueva ley provincial deberán hacer lo que dicte el Ejecutivo municipal.
Y no son todos los pubs y boliches los que tienen problemas, siempre son los que tienen mayor capacidad de público en sus instalaciones.
Respecto al Código, a principios de diciembre del año 2021, el municipio decidió extender el horario de bares y boliches hasta las 5 de la mañana, y con ello regresaron las riñas, las peleas y la manifestación de la violencia en sus variadas aristas en las calles locales.
Mucho alcohol, drogas y la misma lamentable postal nocturna, sólo que más extendida en el tiempo ya que las peleas se dan a toda hora de la madrugada; principalmente en la temporada que va de octubre a marzo, cuando comienzan los días más templados.
Una postal habitual de la ciudad es ver a jóvenes alcoholizados en la calle, carreras de motos en avenidas, corridas, peleas, enfrentamientos entre bandas y accidentes por personas que manejan alcoholizadas.
El municipio no ocultó su preocupación, pero sí ocultó su responsabilidad a la hora de los controles correspondientes y de hacer cumplir la Ordenanza 4104, que establece un Código de Nocturnidad severo en caso de desmanes, donde el local debe hacerse cargo, no sólo expulsar a los que se pelean; como ocurrió en el fatídico hecho en Villa Gesell, donde ocho jóvenes zarateños están juzgados por matar a otro joven a la salida de un boliche, en la calle, luego de ser expulsados de un local.
En el caso de los recursos municipales que se disponen para paliar dicha actividad nocturna, está el COZ (ex DPU) que interviene en grescas callejeras, en la desconcentración de los boliches y otros hechos que relatan la violencia que se vive en las noches durante los fines de semana. Pero tampoco es su función primordial que es la prevención de los delitos.
Registro de oposición vecinal: Nadie escucha a los vecinos
Uno de los novedosos párrafos que introdujo el nuevo Código de Nocturnidad es la posibilidad de que los vecinos se agrupen en un “Registro de oposición vecinal”.
La nueva normativa divide en categorías a bares; restaurantes, casas de comidas y comercios afines, restaurante con espectáculos en vivo; pub; confiterías bailables; pool, billar y bowling; salones de fiestas y salones de fiestas infantiles y salones de fiestas de instituciones o clubes. Todos estos locales son habilitados dotándolos de una zonificación, aprobando o desaprobando el predio que el propietario presenta para tal fin. No obstante esto, ahora se deberá enfrentar con un “Registro de Oposición Vecinal”. “Se estime a criterio del DEM que la actividad a desarrollar causará molestias o intranquilidad al vecindario, lo que deberá ser comunicado mediante acto administrativo debidamente fundado. Para ello podrá considerarse que la actividad genera molestias o intranquilidad, cuando exista oposición formal de la mayoría simple de los vecinos, que habitan en la manzana donde se ubica el establecimiento y sus manzanas contiguas. Se considerará Registro de Oposición, a la manifestación de voluntad de los vecinos ante cada nueva habilitación que requiera de su consulta”.
Este sería el caso de los vecinos del edificio Bettina II, que están teniendo un conflicto con un boliche y necesitaron de la intervención del HCD ante la falta de respuestas del municipio. Pero esas respuestas nunca llegaron.
La violencia a la salida de los boliches en Argentina es un problema recurrente que genera preocupación. Se han reportado numerosos casos de agresiones físicas, muchas veces con consecuencias graves para las víctimas. Esta problemática no solo afecta a los jóvenes, sino que también involucra a veces al personal de seguridad. Desde estas páginas hemos exteriorizado innumerables inconvenientes que han tenido lugar en la zona céntrica, y como común denominador, han sido en horas de la noche, de la madrugada y a la salida de locales nocturnos.
Requisitos sobre los boliches que no se cumplen
La ordenanza vigente, que establece un código de nocturnidad, estipula que los pubs y las confiterías bailables tendrán una serie de requisitos especiales para su funcionamiento y su habilitación.
Uno de ellos es la instalación de cámaras de seguridad. Precisamente en mayo de 2016 el propio Concejo Deliberante modificó la ordenanza original del 2012 exigiéndoles la instalación de tales artefactos en las puertas de los boliches. La idea de modificar la ordenanza original se basó en los sucesivos “sucesos de violencia e inseguridad” que acontecieron en los alrededores de locales nocturnos, en calles céntricas de la ciudad y a escasos metros de la Comisaría Primera de Zárate y de la Central de Monitoreo de la Dirección de Prevención Urbana (DPU).
Por ello establecieron que “se deberán instalar cámaras de seguridad conforme a lo estipulado en el Decreto 2589/09 reglamentación de la Ley Provincial N° 14.050; asimismo deberán instalarse cámaras de seguridad en la zona de ingreso y egreso de pubs y confiterías bailables a los fines de extremar las medidas de prevención y seguridad para el público asistente. Estos establecimientos deberán contar con estas cámaras en sus accesos, egresos y en el entorno, entendiendo como tal los metros de frente correspondientes al establecimiento”. Aparte la ordenanza obligaba a que estos locales cuenten con un dispositivo de circuito cerrado de TV que grabe, para que sus cintas puedan servir como prueba ante la justicia u otro organismo que lo requiera.
Aparte, el Departamento Ejecutivo Municipal debe disponer de los medios correspondientes, de manera tal que las citadas cámaras instaladas sean monitoreadas desde la Dirección de Prevención Urbana (DPU), aumentando el número de personal abocado a la tarea, los fines de semana y días feriados.
Hasta aquí, de más está decir que dicha ordenanza no se cumple ni se hace cumplir por parte de la municipalidad. Como tampoco se cumple la instalación de dispositivos de control de concurrentes en los accesos a los boliches y los concejales fijaron en la ordenanza la colocación de un detector de metales para evitar que personas ingresen con armas a los locales.
Por su parte, los pubs y las confiterías bailables deben contar con un control de acceso, una o más personas que requieran documento de identidad a los fines de acreditar la mayoría de edad de los asistentes en cumplimiento de las normas de protección de minoridad y Ley Nº 14.050.
En otro apartado, la ordenanza aclara que cada uno de estos establecimientos debe contar personal de Control de Admisión y Permanencia de acuerdo a la capacidad de concurrencia del local. También se implementará la presencia de personal del local en el sector de ingreso y vía pública exterior (vereda) donde funcionará el ingreso de las personas, contando con facultades para requerir el auxilio de autoridades policiales.

Comerciantes y vecinos de acuerdo con clausura de céntrico boliche
Tras el comunicado del Municipio sobre la intervención al local nocturno ubicado en Almirante Brown 200, y dadas las “diversas eventualidades que opacan el normal funcionamiento de la nocturnidad zarateña”, propietarios de comercios y residentes cercanos mostraron ayer a LA VOZ —presente en el lugar— su conformidad con la medida determinante impuesta por la Intendencia.
En el lugar, este diario recibió un “totalmente de acuerdo con la clausura municipal”, afirmó una vecina que solicitó el resguardo de su identidad. La mujer añadió que la convivencia con la casa de esparcimiento era absolutamente “insoportable”.
Otro morador de las proximidades, que regresaba de su práctica deportiva matutina, señaló a esta publicación: “Ahora podemos dormir mejor”, porque —según remarcó— “las molestias y los griteríos eran permanentes”.
Entre preguntas y respuestas, otro habitante de las inmediaciones resumió a este rotativo su beneplácito por el cese del bullicio, el cual no los dejaba descansar ni convivir con el funcionamiento de la cervecería y resto-bar.
Otros propietarios también advirtieron a LA VOZ que, tras el cierre del negocio intervenido, resultaba muy complicado lidiar con la suciedad en la acera y la calle, así como con las corridas de personas ya avanzadas las primeras horas del día.
Argumento
La clausura municipal, basada en la Ordenanza 5290, impone a los titulares de los establecimientos la “obligación de garantizar el orden, la seguridad y el control del entorno, incluso fuera del local y hasta una distancia de 100 metros de sus accesos, así como la responsabilidad de prevenir hechos de violencia y vandalismo”.











