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Recordar el pasado para celebrar el presente

El 172 aniversario de la creación del Partido de Zárate

Por Sergio D. Robles (*)
Para despejar dudas y evitar errores repetidos comenzaremos diciendo que el 19 de marzo es la fecha en que celebramos la creación del Partido de Zárate y no de la ciudad, porque en ese día pero del año 1854 se inició la vida autónoma, al separarse del Pago de la Exaltación de la Cruz.
Desde el punto de vista geográfico Partido de Zárate comprende un sector continental y otro insular que, a su vez, cuenta con áreas rurales, semiurbanas y urbanas donde se hallan las ciudades de Zárate y Lima.
La ciudad de Zárate es anterior al Partido y surgió a partir de la formalización de un poblado preexistente, cuando se aprobó el plano de mensura en enero de 1827. La ciudad de Lima, por su parte, tiene su origen a partir del primer remate de lotes realizado en junio de 1888.
Los orígenes de la creación del Partido deben ubicarse en los años inmediatos que siguieron a la caída del régimen rosista, en febrero de 1852. Este hecho tuvo consecuencias de gran importancia ya que significó la apertura comercial y la libre navegación de los ríos interiores y desde el punto de vista institucional sentó las bases para la organización del país a través de la sanción de la Constitución Nacional en 1853.
Sin embargo, quedaría un largo camino para consolidar el Estado argentino. La revolución del 11 de septiembre de 1852 dio el triunfo a los sectores antiurquizistas de Buenos Aires y el 19 la legislatura resolvió desconocer al Congreso General Constituyente al mismo tiempo que reasumió el manejo de las relaciones exteriores, consumando de esta manera la separación de la provincia del resto del país. La ciudad fue sitiada infructuosamente por fuerzas federales de la campaña que comandaba el coronel Hilario Lagos que exigía la concurrencia al congreso constituyente. La falta de recursos para mantener indefinidamente el sitio determinó que éste se levantara a mediados de julio de 1853, a escasas semanas de la muerte del gobernador provisorio general Manuel Pinto.
Buenos Aires presentaba un panorama político caldeado por los enfrentamientos entre federales, liberales radicalizados secesionistas y liberales prounionistas. La elección de Pastor Obligado como nuevo gobernador de Buenos Aires, llevó al poder al sector secesionista, quien impulsó una política de intolerancia con los opositores, muchos de los cuales fueron desterrados. Tal era el clima que se vivía cuando se creó el Partido de Zárate.
La primera autoridad fue Gregorio Quirno, quien ejerció el cargo de juez de paz, siendo asistido por una comisión de fomento integrada por Constancio Silvano, Pedro Balvidares, Natalio Matos, Luis Salvadores y José García.
Pocos meses después, uno de los emigrados porteños, el general Jerónimo Costa, cuñado de Quirno, preparaba una invasión a Buenos Aires con la anuencia de Urquiza. En una carta que Costa le dirigió al caudillo entrerriano fechada en septiembre le decía “No abrigo la más ligera duda del feliz y pronto resultado de la empresa, que dará por resultado la unión de esta Patria de los Argentinos, tan digna de mejor suerte… El coronel Laprida ha preparado ya su Departamento que solo espera su presencia para ponerse en armas. Mucha falta hace el coronel Olmos y desearía que V.E. le hiciera venir pronto. El mayor Nadal debe también estar por aquí para que avise a su partido, pues en Zárate ya tengo quien haga la reunión, y es bueno sea simultanea con la de la Capilla del Señor en donde Nadal tiene sus relaciones”. La invasión tuvo lugar el 4 de noviembre, pero el general Manuel Hornos los puso en fuga en Tala el día 8.
El 11 de abril de 1854 se sancionó la constitución del Estado de Buenos Aires y el 16 de octubre se promulgó la Ley Orgánica de las Municipalidades que estableció por primera vez el funcionamiento y organización de los municipios.
De acuerdo con la nueva normativa se creó la Corporación Municipal presidida por el juez de paz, designado por el Poder Ejecutivo por un año, e integrada por cuatro municipales titulares y dos suplentes elegidos por votación popular. Esta primera municipalidad quedó constituida el 27 de enero de 1856 y estuvo integrada de la siguiente manera: Procurador, Manuel José de la Torre; Policiales y anexos, Natalio Matos; Instrucción Pública, Beneficencia y Culto, Constancio Silvano; y Rentas Municipales, Félix Chavaría, continuando Quirno como juez de paz.
En ese mismo día el general Costa invadía nuevamente Buenos Aires, esta vez por Zárate, marchando con dirección a Luján. Quirno, que permaneció adicto al gobierno de Buenos Aires, se dirigió a Costa al día siguiente con la siguiente nota: “tengo que ceder al imperio de la fuerza con que Ud. ha tomado posesión en este pueblo” y que “prisionero como soy, no tengo voluntad propia más que para protestar contra la violencia con que se me arranca el empleo de juez de paz que obtengo conforme con las leyes del Estado”.
Costa se enfrentó en Matanzas con las tropas que comandaban los coroneles Emilio Conesa y Esteban García, siendo derrotado y fusilado en el acto, junto con todos los oficiales que integraban su ejército, desde el rango de capitán para arriba, tal como lo había dispuesto el gobierno.
Otro intento de invasión fue denunciado por Quirno el 18 de mayo de 1858 ante al comandante en jefe del departamento del Norte Bartolomé Mitre: “Hace menos de seis días que algunas personas de la Exaltación de la Cruz, del partido rosinmazorquero han recibido cartas de un Juan R. Nadal ayudante de Urquiza, en que les anuncia que después de la apertura de las Cámaras del Paraná, invadirán el territorio del Estado, contando, según lo asegura, con elementos organizados en nuestra capital y San Nicolás de los Arroyos. Aquí nada ocurre de nuevo, y es difícil que si algunos enemigos que existen, tratan de confabularse, puedan ocultar sus manejos, porque están bien observados, tanto por el patriota juez de paz como por el excelente comisario que tenemos”.
Los enfrentamientos entre Buenos Aires y la Confederación continuaron. Ante la inminencia de hostilidades Zárate fue elegido lugar de concentración de tropas. La batalla de Cepeda ocurrida en proximidades de Pergamino el 23 de octubre de 1859 terminó con la derrota de Buenos Aires. En aquella batalla tomaron participación algunos vecinos de Zárate entre los que se encontraba Manuel María de la Torre, que servía en el Regimiento Nº 3 a las inmediatas órdenes del teniente coronel Antonio Llorente. El coronel Nadal que integraba las fuerzas vencedoras, llegó a Zárate y designó a Constancio Silvano como juez de paz interino.
Los guardias nacionales que formaron el batallón Zárate al mando del jefe de la División Norte Martín Gainza, se dirigieron a Buenos Aires para engrosar las guarniciones que debían defender la ciudad ante el avance de Urquiza. La renuncia del gobernador Valentín Alsina facilitó el camino de la negociación que concluyó con la firma del pacto de San José de Flores, acuerdo de paz suscripto el 11 de noviembre que estableció la incorporación definitivamente de Buenos Aires al resto del país.
En 1860 el Dr. Santiago Derqui sucedió a Urquiza en la presidencia de la Confederación. A pesar de los compromisos asumidos, Buenos Aires continuó con sus pretensiones hegemónicas. Las rivalidades entre las partes se reanudaron por conflictos en algunas provincias del Interior y el rechazo de los diputados porteños al Congreso Nacional con asiento por entonces en Paraná (Entre Ríos). El 17 de septiembre de 1861 Mitre, al frente de las fuerzas de Buenos Aires se impuso a la Confederación en la batalla de Pavón, desplazando de este modo el centro del poder político del Litoral a Buenos Aires. Derqui y Pedernera renunciaron al poco tiempo, y Mitre asumió provisoriamente la conducción del gobierno nacional, hasta su elección como presidente constitucional en octubre de 1862.

ORDENAMIENTO URBANO
Al crearse el Partido, la flamante Municipalidad encomendó una nueva mensura a Eguía, que extendió la traza urbana a 122 manzanas (1855).
Por entonces la plaza ocupaba el centro de cuatro manzanas y la totalidad de las calles llevaban nombres de otros pueblos bonaerenses, con la excepción de los vecinos fundadores Anta y Pividal y el general Pinto.
La edificación era muy pobre, ya que abundaban los ranchos de paja cuyo número superaba los trescientos, y tan solo unas veinte viviendas eran de ladrillo. En 1858 el alcalde Justo Álvarez informaba al juez de paz Natalio Matos la existencia de 103 casas, con una población compuesta por 138 hombres, 153 mujeres y 132 niños, mientras que la riqueza ganadera estaba encabezada por 41.430 cabezas de ovino mestizo y 11.620 criollo, 11.345 vacunos y 3362 yeguarizos.
A mediados de la década de 1860, una vez resuelto el litigio por la titularidad de las tierras de bañados ubicadas en la parte baja del pueblo, la Municipalidad inició los trabajos de delineación de las calles del Bajo, siendo el único sector amanzanado de la ciudad que llegó hasta el río.
El ordenamiento urbano implicó la sanción de normas tanto edilicias como referidas al cuidado de la salud. En septiembre de 1864 se estableció que “desde el día 25 del corriente septiembre es absolutamente prohibido la venta de carne por las calles y casas particulares” autorizándose únicamente lugares determinados a los efectos, como “ el hueco frente a la fonda de Don Bernardo Jáuregui y en el Bajo, al comienzo de ambos muelles”.
Eran tiempos en que los animales andaban sueltos por las calles provocando destrozos en la plaza y en las propiedades particulares, situación que resultó difícil de corregir debido a que mucho de los infractores formaban parte del círculo principal de vecinos que ocupaban funciones públicas como Quirno, Anta, Domato y Acebey. En 1885 las autoridades municipales persistían en corregir aquellas conductas poco urbanas, cuando los municipales Virginio Strini e Ireneo Collado emitieron un voto de censura contra el presidente de la Corporación Francisco Silvano 1º) por ser el mismo señor presidente el primero que infringe la ordenanza de 16 de julio de 1884 que en su artículo 6º teniendo al pastoreo en la plaza principal animales de su propiedad. 2º) por permitir que cuatro máquinas de vapor desgranen maíz en las principales calles de la localidad, obstruyendo el tránsito y permitiendo también dejar en la vía pública los marlos y basuras contra la opinión del médico municipal… 4º) por haber permitido a particulares sacar plantas de la plaza pública sin el menor acuerdo de la corporación.
Una descripción de cómo era el pueblo de Zárate hacia 1871, la ofrece el escritor Ventura Lynch que por entonces se desempeñaba como corresponsal del Monitor de la Campaña. Bajo el pseudónimo de D’artagnan escribió sus “Impresiones de viaje” fechado en Zárate el 10 de octubre de 1871, en las que decía lo siguiente: Situado, a veinte y tantas leguas de Buenos Aires presenta por el río un hermoso conjunto de elevadas barrancas, que cayendo casi perpendiculares sobre un tupido bosque de frondosos sauces, van a expirar en las turbias aguas del majestuoso Paraná. Oculto tras esas barrancas, no ofrece al viajero más particularidad que un cómodo muelle, y un edificio que se destaca en la cúspide de su bajada principal. Algunos ranchitos diseminados a uno y otro lado de esta bella posición completan el panorama. Pero apenas se han dejado atrás una veintena de las primeras casas, Zárate aparece en toda su plenitud. Espaciosas calles, elegantes edificios, buenos hoteles, alegres quintas, comercio al parecer activo, aunque se nota poca animación en sus habitantes… Es de notar el poco gusto que tuvieron los que hicieron construir en el centro de la plaza la iglesia, casa municipal y la cárcel. Forman estos edificios tres grupos completamente diferentes, sin orden, sin simetría, una arquitectura que ni es moderna ni es antigua, que ni es linda y que ni es fea. La Iglesia mira al río y es en extremo pequeña, el colegio mira hacia Campana y obstruye completamente la vista de la prolongación de esa calle, la cárcel cierra el ángulo recto comprendido entre los dos frentes de la iglesia y el Juzgado queda con dos fondos de ambos edificios, otro ángulo recto paralelo al primero, que presenta el aspecto más pobre, humilde y feo que puede concebirse.
Los esfuerzos por querer mejorar el espacio urbano sin embargo debieron ser permanentes, especialmente en las zonas alejadas del centro del pueblo, pero igualmente pobladas, como el sector del Bajo, donde ya estaban instaladas varias industrias. En la sesión el 5 de agosto de 1887 el concejal Marcial Copello hacía notar la pésima higiene que guardaban los propietarios de la Fábrica de Papel y de Aguardiente… que en la primera había tenido oportunidad de presenciar en repetidas ocasiones la existencia de varias materias inmundas que arroja dicho establecimiento, y que permanece sobre el pavimento hasta tanto desaparece por la acción del tiempo. Que en la de Aguardiente era público y notorio la existencia de infinidad de cerdos que continuamente se pasean por los terrenos alambrados, afeando así la vista del transeúnte que generalmente acude a esos sitios con la intención de visitar las fábricas o el puerto. También la calle que iba a la estación del ferrocarril mereció comentarios para su mejoramiento: “teniendo en vista el mucho tráfico de ella, como el buen ornato que deben tener los pueblos en las avenidas principales”. Estas ideas de modernización impulsada por los hombres del ’80 tenían eco en los pueblos con reglamentaciones que disponían el arreglo de la referida calle, haciéndole colocar árboles adecuados a los costados de ella y el centro y tratando de que se ilumine de la manera que se hace en el pueblo.
Hacia 1883 se rediseñó la plaza (Mitre), y se dispuso la venta de los terrenos sobrantes una vez destinado los necesarios para los edificios públicos, como la antigua Casa Municipal, que fue construida años más tarde por Dionisio Ferrari. La plaza fue cercada con alambrado y se colocaron puertas en las esquinas para evitar los destrozos que originaba el ganado, pero no se pudo impedir el robo de sus plantas, para lo cual se solicitó del comisario de policía la mayor vigilancia en la plaza pública especialmente de noche, a fin de evitar que se roben las plantas que sirven para el adorno de esta, pues no es posible que continúe por más tiempo cometiéndose el abuso que se menciona.
En otras oportunidades fue el alumbrado público –al principio a vela y luego a kerosene- el que sufrió las consecuencias del vandalismo y el hurto, llegándose a pedir hasta el auxilio de la tropa del regimiento 3 de artillería por las repetidas quejas interpuestas por el contratista del alumbrado público de este pueblo, sobre la rotura de los faroles y desaparición de lámparas ’y habiendo servido anoche la destrucción nuevamente de más de veinte faroles y la sustracción de igual número de lámparas…
Pero hacia finales del siglo XIX y principios del XX el pueblito de Zárate se estaba transformando en un polo de desarrollo comercial e industrial y en un punto de recepción de inmigrantes que le aportarían una nueva fisonomía demográfica, arquitectónica y, sobre todo cultural, que fueron modelando sus rasgos que, en sus líneas generales, lo han acompañado hasta el presente explicando, en parte. lo que somos.

(*) Profesor y licenciado en historia. Historiador. Actualmente se desempeña como Director de Museos de la Municipalidad de Zárate.

ACTIVIDAD EN EL MUSEO
Para conmemorar el aniversario del Partido de Zárate el Museo Histórico Municipal “Quinta Jovita” abrirá sus puertas a las 19.00 donde se ofrecerá una “Visita Guiada con Historias que contar”. La misma estará a cargo del director de la institución, prof. Sergio Robles y tendrá una duración aproximada de cincuenta minutos. Esta es una excelente oportunidad para que los vecinos pueden reencontrarse con el pasado en un lugar muy especial que tiene la distinción de ser desde 1999 Monumento Histórico y Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita y durante la visita se contará con servicio de cantina a cargo de los amigos del museo.