La región se transformó en un gran parque de camiones, de grandes naves de mercadería en stock y sólo el valor agregado lo dan las automotrices. Zárate y Campana son anheladas por sus puertos, por su enclave geoestratégico. El perfil industrial de los 90 está llegando a su fin, el “fin de una era industrial”, como titularon los colegas de Campana Noticias.
En este caso, otra empresa química cierra sus puertas, Cabot. La histórica fabricante de negro de humo anunció el inicio del proceso de desmantelamiento de su planta local. La medida, que ya fue comunicada a las autoridades gremiales, deja a 150 familias en una situación de profunda incertidumbre y pone punto final a una trayectoria que comenzó en 1962 como pionera en Latinoamérica.
“La planta ubicada sobre la avenida Larrabure no era una fábrica más en el entramado local; representaba un hito histórico para la industria pesada nacional. Inaugurada el 14 de julio de 1962, Cabot Campana tuvo el prestigio de ser la primera unidad de manufactura instalada por la corporación en toda Latinoamérica. Desde aquel comienzo, con una capacidad modesta de 12.700 toneladas anuales y apenas 83 empleados, la empresa supo evolucionar hasta convertirse en un gigante del sector, alcanzando en años recientes una producción de 85.000 toneladas anuales de negro de humo, un insumo crítico para la fabricación de neumáticos y productos de caucho y plástico en todo el país. El valor estratégico de Cabot residía también en su fuerte integración con la economía argentina, ya que procesaba materia prima cien por ciento nacional, como el aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural local. Además, en la última década, la firma había apostado por la sostenibilidad mediante proyectos de autoabastecimiento eléctrico, lo que hacía suponer una permanencia a largo plazo que hoy, lamentablemente, se ve truncada. Su presencia fue fundamental para consolidar a Campana como el polo industrial de referencia que es hoy, operando en sintonía con otras grandes empresas y manteniendo un vínculo constante con las instituciones de la zona”, repasó el mencionado medio campanense.
Sangría química y despidos hormigas en Zárate
Zárate, marzo 2015, TFL, despidió 120 trabajadores y cerró. Quipro, en Campana, diciembre de 2016, echó a 16 trabajadores. Atanor de Baradero, mayo del 2017, despidió a 136 trabajadores. Carboclor de Campana, en julio de 2017, despidió a 170 trabajadores; Lanxess, en Zárate, en diciembre del fatídico 2017, despidió a 170 trabajadores. Bopp (ex Sigdopack) en Campana, echó a 70 obreros. Bunge, en Campana, en enero de 2018, despidió a 150 empleados. En abril de ese año, también se retiró oficialmente de Zárate la firma Rohm and Haas; que despidió un total de 32 empleados químicos y otros 50 fuera de convenio.
Luego, el 2019 fue un año de recuperación para la industria y durante la pandemia, años de recuperación pero no de crecimiento, especialmente para la industria química que venía siendo castigada.
Pero el “viento de cola” que significó la pandemia para muchas de estas empresas químicas que exportaban productos, dejó de soplar prontamente.
Al cabo de cinco años de cierta estabilidad durante y post pandemia; la empresa suiza Clariant anunció el cierre definitivo de su planta en Zárate y dejó de producir en el país, afectando a unos 50 trabajadores de producción. Agrofina también recortó a su personal bajo un procedimiento preventivo de crisis; y Alpek, a 29 trabajadores. Lo propio sucedió con la firma Archroma, ubicada en el Parque Industrial, que ingresó en un procedimiento preventivo de crisis.
La firma Alpek Polyester, anunció el cierre de su planta de reciclaje Ecopek en el Parque Industrial Zárate, provincia de Buenos Aires, despidiendo a 40 trabajadores.
Barcan, fraccionadora química, que hacía 12 años que producía en la ciudad, anunció el cierre de su planta; despidiendo a sus únicos ocho trabajadores que la sostenían.
Muchos puestos de trabajo perdidos
Si bien no hubo datos oficiales a nivel nacional y provincial sobre la pérdida de puestos de trabajo; el Ejecutivo local, hasta la pandemia, siguió el tema con preocupación.
Según estimaciones municipales hasta marzo de 2020, cuando se decretó la pandemia, en la zona de Zárate- Campana y Baradero, se perdieron entre 5 y 7 mil puestos de trabajo.
Luego, el municipio confirmó que Pampa Energy despidió a 20 trabajadores y 270 trabajadores de Nucleoeléctrica Argentina fueron despedidos luego de que la empresa los dejará cesantes en sus contratos. Incluyendo a la localidad de San Pedro, 67 trabajadores de la firma COPLAC y también otros ocho trabajadores de Celupaper, desarrolló el año pasado un proceso de retiros voluntarios con más de 20 trabajadores que se acogieron a esta “salida negociada”.
En 2019, en Honda unos 134 empleados se adhirieron a un proceso de “retiros voluntarios” durante el verano. El verano, antes de la pandemia, despidieron a 340 empleados bajo convenio y alrededor de 160 administrativos. También en la firma logística Elta Transporte, a principios de 2019 se abrió un proceso de retiro voluntario que incluyó a 40 trabajadores y otros 25 fueron despedidos, según lo asegurado por el gremio de Camioneros.
En el proyecto Carem, las contratistas Loginter y Camau despidieron a 300 trabajadores. En 2024, cesantearon a 240 trabajadores; dando por finalizado el proyecto nuclear.
Por su parte, la automotriz Toyota abrió un proceso de retiros voluntarios y retiros anticipados entre 2024 y principios de 2025 en su planta de Zárate, afectando a 400 obreros.
En tanto, en la planta de Siderca Campana; se han registrado despidos de personal propio y contratistas, con cifras que superaron los 65 trabajadores entre fin de agosto y principios de septiembre de 2025, sumado a amenazas de mayores recortes por cambios en el régimen de trabajo.
También las empresas cerveceras pusieron en marcha un plan de retiros voluntarios con el objetivo de “reestructurar” su plantel de trabajadores ya que los niveles de consumo bajaron drásticamente. Lo propio ocurre con Quilmes, que planteó despidos por la caída del consumo. Según la firma, está atravesando una situación de emergencia por la caída de las ventas. La fábrica había sido inaugurada en 2020 con una inversión de $5.000 millones y 260 trabajadores para fabricar la línea Corona. Ahora se quedarán con apenas 80 trabajadores.
Como ha mencionado este medio durante muchos artículos periodísticos; si la década del noventa fue momento de las químicas que se radicaban en el Partido, la década del 2000 de los puertos y la logística, los “2010’s” de las automotrices, todo supone que la década post pandemia de los “2020’s” se encamina a volver a cambiar la matriz productiva del Partido. Ya no será nuclear, no será química, cervecera sino automotriz y, definitivamente, logística.
Denuncian despidos
Desde hace tiempo existe una tónica en el sector productivo industrial desde la pandemia que son los despidos “hormigas”; el mecanismo de ir despidiendo trabajadores uno por uno. Si bien en todos los casos se abona el 100% de la indemnización o se paga lo que corresponde, una reestructuración de la empresa es lo que opera en estos niveles para generar los despidos. “Vemos mucha capacidad ociosa en el sector industrial, con líneas que no se utilizan y trabajadores que son despedidos u otra situación, quienes estaban registrados pasan a estar mensualizados o a la categoría de monotributistas. También existen acuerdos de cese o retiros voluntarios que son acuerdos de parte, en definitiva”, expresó Alejandro Hillkirk, titular del ministerio de Trabajo bonaerense en Zárate que es la entidad que busca mediar los conflictos laborales.
“Estamos viendo que los mejores empleos, los mejores pagos o que gozan de ciertos beneficios, hoy ya no existen; se fueron desmembrando y, en general, el trabajo se fue precarizando”, evaluó Hillkirk. “Y otra situación que vemos es el multiempleo, a nadie le alcanza el salario y sale a buscar nuevos trabajos”








