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  • La Cooperadora de la Unidad Sanitaria dejaría de existir en Lima

    13/4/2010

    Autoridades de la Junta Institucional  para el Crecimiento de Lima (JICRELI) habían advertido hace un mes sobre la “crítica situación” por la que estaba atravesando la Unidad Sanitaria “Aurelio Aleotti” de Lima, sin apoyo ni respuestas del Ejecutivo municipal ante problemas básicos de falta de insumos y de equipamiento de nueva aparatología.
    Hoy, las doce integrantes de la cooperadora de la unidad sanitaria, anunciaron que cuando se les termine el mandato en los próximos días, no lo renovarán porque “están cansadas” de no recibir ningún tipo de respuesta del Ejecutivo municipal.
    A su vez, tampoco existe una lista alternativa de socios que quiera hacerse cargo de dicha institución a raíz de que vieron el “destrato y la falta de respeto” brindado por el gobierno de turno.
    “Nuestra cooperadora tiene la tarea, como cualquier otra entidad de hospitales y unidades sanitarias, de comprar algunos insumos, administrar y mantener la institución que es de patrimonio municipal. Sin embargo, nosotras debemos hacer absolutamente todo, porque de no ser por todas las voluntarias no habría insumos básicos como gasa, alcohol, lavandina y el resto de los insumos”, expresó la secretaria de la Asociación Cooperadora de la unidad sanitaria, Roberta Frías.
    El dinero con el que la cooperadora mantiene a la entidad, sale de espectáculos que organizan y de la contribución mensual de todos los socios adherentes.
    Solamente en el primer semestre del año pasado se gastaron en insumos 10 mil pesos. “Hablamos con el intendente Cáffaro, con Patricia Moyano, con Aldo Morino y demás autoridades y nos dijeron que nos iban a retornar ese dinero, pero hasta ahora no devolvieron nada. Mientras tanto, nosotros seguimos comprando los insumos en el último año y nadie del Ejecutivo nos quiere atender”, subrayó Frias.
    “La máquina de impedir”
    Así como el Ejecutivo acusó en reiteradas oportunidades al Concejo Deliberante como la “máquina de impedir”, en alusión a las obras públicas; ahora los limeños revelan que el principal obstáculo que tiene la unidad sanitaria para desarrollarse es el propio Ejecutivo.
    “Ante cada cosa que tenemos que hacer, debemos pedir autorización. Esto está bien, el problema es que cada autorización tarda mínimo seis meses en que el intendente ponga la firma. Para colocar un aire acondicionado en la sala de espera pedimos autorización en agosto y recién en febrero nos llegó la aprobación. Estamos pidiendo cambiar la puerta de ingreso porque no cumple con las medidas de seguridad y aún no recibimos respuestas”, agregó Frías.
    Según lo informado, todo debe pasar por el despacho del intendente para ser aprobado, ni el subsecretario de Salud ni el delegado de Lima tienen esta potestad, solamente Cáffaro; algo que se suma a una “inédita” burocracia municipal y que retrasa cada pedido urgente de la cooperadora.
    “Los folletos mienten”
    “En el último folleto sobre los avances en la gestión que entrega el gobierno municipal, dice que se consiguió y se equipó una ambulancia para Lima. Es mentira, porque la ambulancia la gestionó el Viceministro de Desarrollo Social, Sergio Berni, el equipamiento lo donó Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y también nosotras hicimos las gestiones con Berni para completar el equipamiento y transformar a la ambulancia en un móvil de media complejidad. Cuando le pedimos al Ejecutivo para ver si nos daba el dinero para comprar dos matafuegos para la ambulancia y que pague el service mecánico de la camioneta nos dijo que no tenía plata. Sin embargo, luego presenta estos logros como propios en los folletos; cuando fue un esfuerzo de la cooperadora”, aclaró la voluntaria de la unidad sanitaria.

    La salud de Lima no está en la agenda

    La localidad de Lima ha crecido en forma exponencial en los últimos cinco años con la puesta en marcha de la obra de Atucha II. Sin embargo, el Ejecutivo municipal no ha invertido en Salud en Lima, paradójicamente en una ciudad que posee dos centrales nucleares y que está lejos de la ciudad cabecera para cualquier inminente traslado de emergencia. Se reemplazó al subsecretario de Salud pero la política sanitaria en Lima sigue siendo insuficiente para paliar las necesidades de aquellos zarateños.
    “Aunque cambien los títeres, el titiritero sigue siendo el mismo. Hoy todo debe pasar por un intendente indiferente a las necesidades de los limeños, un intendente que siempre se escuda en que no tiene dinero. Por eso, nosotras ya estamos cansadas y no queremos seguir al frente de la unidad sanitaria ni continuar tratando con este Ejecutivo”, concluyó Roberta Frías.