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  • Reclamos vecinales por la Avenida Antártida y olores nauseabundos

    26/1/2011

    Las obras correspondientes al tramo financiado por la Municipalidad de Zárate han retomado su ritmo. Al menos en los últimos días, después de una prolongada paralización, se han observado maquinarias y personal de la empresa a cargo de la ejecución, Civial, realizando nuevas tareas. No obstante, las quejas no se han detenido, principalmente sobre el sector más deteriorado de Antártida Argentina que es el que financiará el Gobierno de la provincia de Buenos Aires pero del que se desconoce tiempo de inicio.
    Dado que el tramo de la obra encarada por el Municipio se encuentra sujeto a la tasa de Seguridad e Higiene, se lleva a cabo a distintos ritmos. Por ello, recién esta semana se ha podido observar un nuevo impulso.
    El proyecto se divide en dos etapas en un área de la ciudad que no fue intervenida en 30 años. La primera etapa, entre la calle Esteban Echeverría y Moisés Lintridis, comprende casi 2 mil metros (20 cuadras), la mitad de toda la extensión de la avenida, uno de los accesos más importantes de la ciudad.
    Sólo el ensanchamiento de cuatro cuadras, de salida y de entrada, quedó terminado, al igual que los canteros centrales en su totalidad. Todavía resta un alto porcentaje sin ejecución.
    Gran parte de la mano de egreso de la ciudad en esa primera quedó en tareas de movimiento de suelo, pasos previos a la colocación de la carpeta asfáltica. Más avanzada quedó la mano de ingreso.
    Casi todo el tramo en obra ha quedado sin iluminación, peligroso para automovilistas y peatones, y, aunque se prevé la colocación de mobiliario urbano, los vecinos de los barrios aledaños deben aguardar por colectivos en paradas improvisadas. Las garitas son muy rudimentarias, incluso de hierro y chapa oxidada, y de noche las figuras humanas en la oscuridad de la zona son difíciles de divisar.
    Sin embargo, los mayores reclamos apuntan sobre el tramo que aún no se encuentra en obra y que es el más deteriorado. Se trata de la segunda etapa, desde Lintridis hasta la Ruta Nacional N° 9, que será costeado por la Provincia y se encuentra en proceso licitatorio.
    Aunque existen pocos baches, el asfalto se encuentra altamente estropeado. Hay elevación de terreno, especies de lomos de burro, a cortas distancias, y amplios sectores resquebrajados que obligan a los vehículos a realizar maniobras peligrosas e ir zigzagueando a lo largo del camino.
    Muchos vecinos automovilistas que residen en los barrios aledaños a la avenida o en zonas suburbanas cercanas a ella, prefieren realizar un trayecto mucho más largo para llegar a sus hogares, por ejemplo tomando la Ruta 193 y las colectoras de Ruta N° 9.
    Lo cierto es que debido que, a veces lento, a veces con envión, las obras sobre esta arteria se seguirán desarrollando a distintos ritmos, los vecinos seguirán padeciendo estos inconvenientes, al menos hasta que las autoridades locales determinen medidas preventivas y de seguridad para evitar los accidentes que se suceden prácticamente a diario.
    RECLAMOS POR OLORES NAUSEABUNDOS
    En los últimos días se ha sentido un olor nauseabundo en la zona del puente de Mitre y Lavalle. La última vez que se sintió con intensidad fue a principios de 2009 a causa de una obstrucción en el colector cloacal cuya reparación demandó más de dos meses de obras.
    Si bien el olor es advertido por transeúntes y automovilistas que pasan esporádicamente por el lugar, son los vecinos que residen en la zona quienes manifiestan que el mal olor crece día a día y se acentúa con los días de calor como los de ayer y antes de ayer. Dicen que tienen que vivir con las puertas y ventanas cerradas sin poder ventilar sus hogares.
    Dos años atrás, el problema comenzó a mediados de febrero por un colapso del colector cloacal debido a una obstrucción en Lavalle y Mitre y un desmoronamiento en Gallesio y Pellegrini. El olor se debía a las aguas servidas correspondientes al colector roto, que se escurrían por el zanjón que corre aledaño a las antiguas vías del ex ferrocarril Urquiza, por debajo del puente.  Los habitantes del barrio coincidieron en afirmar que se trata del mismo aroma repugnante que en esa oportunidad aunque hasta el momento no han tenido respuestas sobre su origen.
    Por su parte, vecinos de Villa Florida reconocieron que deben soportar, desde el fin de semana, un fuerte olor que emana del colector cloacal, el cual se empieza a registrar a partir de la 18 horas y se mantiene durante toda la noche.