Estudiantes siguen denunciando hechos delictivos de los que son víctimas en horario de ingreso y egreso a establecimientos educativos tanto en horario matutino, como vespertino y nocturno y en distintas zonas de la ciudad. Familiares de un menor de 12 años que asiste al Colegio Sagrada Familia, ubicado en pleno centro de la ciudad, uno de los barrios más custodiados y vigilados de la ciudad, denunciaron que fue abordado ayer al mediodía, después de clases, por un delincuente que, a punta de pistola, le exigió el teléfono celular.
Dado que el chico no contaba con uno, siempre intimidándolo con el arma de fuego, lo obligó a caminar con él hacia un lugar menos transitado en sentido hacia el río. El menor, quien también informó que fue golpeado por el asaltante, logró escapar. Desorientado y asustado llegó a su hogar donde comunicó a sus padres lo sucedido y desde donde se dio aviso a la Policía que no logró dar con el sospechoso pese a las descripciones físicas y de vestimenta que fueron aportadas.
Las cámaras de seguridad que se despliegan por toda la ciudad, cuya finalidad, entre otras, debería ser la de observar el accionar de este tipo de delincuentes que acechan a los alumnos para dar una respuesta inmediata cuando se necesite, no sirvieron de mucho en esta oportunidad. Ni preventiva ni ejecutivamente.
No es la primera vez que sucede este tipo de hechos que no registran muchas denuncias en la Comisaría pero si en el orden público. Con la finalidad de aumentar las medidas de seguridad y disminuir los delitos contra estudiantes en la entrada y salida de clases se habían previsto distintas medidas de seguridad que finalmente o no encontraron eco, como la aplicación de las denominadas “sendas seguras escolares” o bien no se mantuvieron en el tiempo, como el patrullaje y mayor presencia policial en esos horarios.









