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  • Otra vecina fue robada mientras ingresaba su auto

    21/2/2012

    El asesinato de Formigoni adquirió relevancia a nivel nacional por la gravedad del hecho en sí, por ser el presidente de un partido político y porque era muy conocido en todo el barrio y en la ciudad. Sin embargo, también muchos otros vecinos son conocidos en su comunidad y padecen hechos graves de inseguridad que, sin llegar a ser un homicidio, ocurren y son parte de la vida cotidiana con la misma violencia que el hecho de Formigoni.
    Claro que la mayoría no son denunciados o, directamente, la policía elige no contarlos porque evidencian la carencia de políticas públicas en la materia.
    Uno de ellos ocurrió el pasado 31 de enero, cuando dos personas ingresaron a una vivienda en la calle Ituzaingó y Ubaldo Fernández y mediante la misma modalidad; cuando una vecina terminaba de ingresar su auto repentinamente apareció un adolescente, de entre 18 y 19 años, abrió la reja de la casa y, a punta de pistola, ingresó a la vivienda acompañado de otro cómplice.
    La mujer estaba sola con sus dos hijos chicos. “Mientras uno revolvía toda mi habitación el otro estaba con nosotros en el comedor. Por suerte no pasó nada, solamente que el susto será difícil de olvidar”, comentó la vecina damnificada.
    Finalmente se llevaron algo de plata, la alcancía de su pequeña nena, algunas alhajas y un celular. “No puedo creer en la ciudad en que vivimos; rige el lema de sálvese quien pueda”, expresó con indignación la mujer.
    Esta modalidad delictiva ya es común en nuestra ciudad al igual que otros delitos como el robo de automóviles, el hurto de estéreos, el robo de llantas y, lo más cotidiano, el robo de motocicletas.
    En una de las últimas sesiones, los concejales ratificaron el convenio para poner en valor la Comisaría Primera y la Segunda. En tanto, el Ejecutivo municipal sigue con su gestión de que el ministerio de Seguridad disponga de nuevas motos para el distrito de Zárate pero la realidad es que no hay policías para patrullar, ni siquiera para prevenir. Los salarios de la policía siguen siendo bajos, no hay cursos de capacitación, no hay incentivo dentro de la carrera y, hoy por hoy, ser trasladado a Zárate es una “pesadilla” para cualquier efectivo policial dado que dejó de ser un pueblo y se convirtió en otra ciudad del Conurbano.
    Por su parte, la DPU sigue siendo el blanco de las críticas de vecinos y no generó confianza en la población que recibió con malestar la nueva tasa de seguridad y que percibe que los cambios de titulares hablan de una inoperancia concreta del área municipal.