Fue inaugurada en septiembre del año pasado y a los pocos meses sufrió desmoronamiento de partes laterales por un temporal de lluvia y viento. Las secuelas de lo que el agua provocó todavía son visibles, incluso en la infraestructura edilicia de una vivienda que se encuentra a un costado, con notorias grietas en sus muros que llegan hasta la base.
En ese contexto, después de otros pedidos de informes realizados, los concejales, esta vez del Partido Justicialista-Frente para la Victoria, insisten en una nueva solicitud al Ejecutivo para que comunique los motivos del derrumbre, el costo de la obra y de la reparación, así como también los responsables de la construcción.
La nueva escalera de Rómulo Noya, mucho más vistosa y luminosa que la que existía anteriormente –la cual todavía se encuentra a un costado-, fue construida con durmientes recuperados del ex ferrocarril Urquiza y cuenta con terrazas verdes a sus laterales –algunas desaparecieron producto del agua-. La obra que fue realizada íntegramente con fondos municipales.
Las terrazas no resistieron a la caída de agua en una de las tormentas fuertes de fines del verano y el barro formado obligó a ceder a parte de las contenciones realizadas de durmientes.
Fue el 17 de marzo del corriente que se presentó una nota a la secretaría de Obras y Servicios Públicos que nunca fue contestada, razón por la cual se realizó un nuevo pedido al respecto, más teniendo en cuenta, que no se realizaron grandes reparaciones.










