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Celeste y blanca: la escarapela nacional

Comienza hoy la histórica Semana de Mayo, los prolegómenos de la revolución en Buenos Aires que culminara con la independencia argentina declarada en Tucumán el 9 de julio de 1816, seis años después del inicio del movimiento emancipador americano. Y es también hoy, el día de la escarapela nacional, ese glorioso símbolo que nos identifica a los argentinos como una comunidad integrada y soberana.
Como es complejo el proceso histórico que inició la causa de la independencia nacional rompiendo los lazos coloniales que por tres siglos había mantenido sometidos a estos territorios del poder del Reino de España, también es complejo explicar el origen de nuestra escarapela y la elección de sus colores para simbolizar a la Patria naciente. Y allí surgen las interpretaciones de los investigadores históricos que tomando distintas fuentes documentales, llegan a conclusiones que no son las muy románticas o simplistas de historiografía oficial del siglo XIX y buena parte del XX, que relató que los amigables Domingo French y Antonio Berutti, andaban repartiendo cintas celeste y blancas en la fría mañana del 25 de mayo de 1810 fuera del Cabildo para distinguir a los opositores al virrey.
Lo cierto es que fue casi dos años después con la guerra de la independencia en marcha , que las fuerzas patriotas comienzan a usar una escarapela, para distinguirse de sus adversarios españoles en el campo de batalla. Fue el 13 de febrero de 1812 cuando Manuel Belgrano , solicitó por nota al Triunvirato, que se fije el uso de la escarapela nacional.
Se fundaba en que los cuerpos del ejército usaban escarapelas de distintos colores y que era necesario uniformarlos a todos, puesto que defendían la misma causa. El 18 de febrero de ese año, el Gobierno resolvió reconocer la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores blanco y azul celeste.
Entusiasmado con la medida, Belgrano diseñó una bandera nacional con los mismos colores y la hizo jurar el 27 de febrero en Rosario e informó al Gobierno: “Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional”.
Los colores nacionales se usaron en la Argentina desde 1811. Provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII.
La fiesta de la escarapela fue autorizada por el Consejo Nacional de Educación y se instituyó como fecha el día 18 de mayo.

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