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  • Un informe del Gobierno asegura que NASA tenía deuda de mil millones de pesos

    9/6/2016

    El informe “El estado del Estado” difundido por el Poder Ejecutivo Nacional días pasado, hace un diagnóstico de la Administración Pública Nacional en diciembre de 2015, área por área.
    En una síntesis del trabajo, que es resultado de las auditorías realizadas en las distintas áreas de la administración pública, expresa que el Estado incrementó su tamaño y también sus recursos, pero mejoró menos de lo esperable su capacidad de proveer bienes públicos a la ciudadanía. En uno de sus capítulos informa sobre la situación de Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) a diciembre del 2015.
    Los siguientes son algunos de los puntos más salientes del informe sobre NA-SA S.A:
    “Es la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país, como la mayoría de las empresas de energía, recibió hasta diciembre de 2015 un precio muy bajo por la electricidad que generaba en sus plantes. Los recursos que faltaban se completaban con aportes del Tesoro nacional. En diciembre de 2015 la empresa tenía una deuda de mil millones de pesos, buena parte de ella con proveedores, con quienes tenía facturas sin pagar desde agosto del año pasado”.

    EL PROYECTO DE ATUCHA III
    “La tercera unidad de Nucleoeléctrica Argentina era la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares, creada para la gestión de la central Atucha III pero que en los hechos hizo poco para justificar su generoso presupuesto. Tenía 800 empleados directos, 700 empleados de servicios y casi 2000 empleados indirectos, tres cuartas partes de los cuales no tenían en diciembre de 2015 tarea alguna para desempeñar.
    El objetivo declarado, incluso a nivel público, con una costosa campaña de publicidad, era comenzar de forma inmediata con la construcción de la cuarta central nuclear. Sin embargo, el estado de las negociaciones con la China National Nuclear Corporation y el banco ICBC indicaban en diciembre de 2015 que la obra recién se podría iniciar, en el mejor de los casos, en 2017. Aunque los funcionarios de la administración anterior realizaron unos treinta viajes a China, con delegaciones numerosas, el contrato de financiamiento no estaba redactado ni siquiera a nivel de borrador.
    El proyecto de Atucha III, tenía en diciembre 1) al 75% de un personal muy numeroso sin ningún trabajo que realizar, 2) perspectiva de que la situación fuese la misma por al menos doce meses más, y 3) presupuesto cero para el año 2016. Esto último porque el Congreso, basado en la propuesta del Poder Ejecutivo, había aprobado en 2015 un presupuesto de 4.800 millones de pesos en transferencias del Tesoro para actividades de expansión o infraestructura de NA-SA. Ese dinero alcanzaba para financiar el Programa de Extensión de Vida de Embalse y otras obras menores, pero no permitía gastar ni un peso en la cuarta central. Este presupuesto, con una reducción injustificable del 40% respecto de lo que se había presupuestado para 2015, significa que las autoridades salientes estaban, en los hechos, desmantelando anticipadamente un área en que habían invertido millones con un proyecto en un estado embrionario.
    A pesar de los escasos avances en su único proyecto, la Unidad de Gestión incurrió en grandes gastos. Por ejemplo, alquiló un edificio de muy alta categoría sobre la autopista Panamericana en Vicente López para albergar la unidad. Para asistir en el diseño y la construcción de la central, se contrató a más de 50 profesionales jubilados de alto prestigio. Dada su reputación, el monto de los contratos era muy oneroso. Prácticamente todos esos contratos eran innecesarios, dada la etapa embrionaria del proyecto.
    La existencia de la Unidad de Gestión era difícil de justificar, en primer lugar por ser una unidad constructora dentro de una empresa dedicada a la gestión de centrales de energía nuclear. En los hechos, Nucleoeléctrica se contrataba a sí misma para la construcción de las centrales nucleares. Esto generaba grandes problemas de tiempos y costos. Sin embargo, tras la puesta en funcionamiento de la central Atucha II , en junio de 2014, con casi cuatro años de demora, la unidad perdió aún más sentido. Desde ese momento, la unidad estuvo dedicada a un conjunto difuso de actividades, ninguna de los cuales se relacionaba con la construcción de una nueva central nuclear”.

    OBRA PUBLICA PARA EL MUNICIPIO
    “A través de la Unidad de Gestión, por ejemplo, se ejecutó obra pública en el municipio de Zárate, donde la afinidad política con el intendente permitía que de esta forma el Frente para la Victoria realizara obra pública sin necesidad de pasar por el Concejo Deliberante. Además, se llevaron a cabo obras que no tenían un sentido claro ni planificación alguna. Algunos contratistas reportan haber tenido que construir galpones y desarmarlos hasta tres veces. La Unidad se alejó por completo de las tareas para las que había sido creada, y osciló entre no tener nada que hacer y ejecutar, en un distrito políticamente afín, obra de muy diversa índole (refacciones en edificios públicos y estaciones de tren, por ejemplo)”.

    “NASA COMPRO LOS PRIMEROS EJEMPLARES DEL LIBRO DE DE VIDO”

    “También se detectaron graves faltas administrativas y en el uso de los recursos de la compañía. Por ejemplo, Julio De Vido publicó un libro titulado Néstor y Cristina Kirchner: planificación y federalismo en acción, con un coautor llamado Federico Bernal, publicado por la Editorial Planeta. La compra de los primeros 10.000 ejemplares de este libro fue realizada por Nucleoeléctrica Argentina. El expediente labrado por la compañía con el fin de hacer la compra recomendaba la adquisición de ejemplares de “algún libro que toque temas relacionados con la energía y la infraestructura”. Ese mismo expediente también recomendaba que la editorial fuera Planeta y que el número de páginas del libro a comprar fuera uno muy similar al que, casualmente o no, tenía el libro de De Vido y Bernal. También existían grandes irregularidades en la compra de automóviles para la empresa. Hay autos comprados por Nucleoeléctrica que no están físicamente en las locaciones de la empresa. Se encontró uno, por ejemplo, en el parque automotor del actual Ministerio de Energía”.

    La central Atucha II.

    La central Atucha II.