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Se realizó una charla sobre el suicidio adolescente y la escuela

Carolina Nogueira.

El Sindicado Argentino de Docentes Privados (SADOP) y el Instituto Estrada organizaron una charla sobre el suicidio adolescente y la escuela a cargo de la psicóloga Carolina Nogueira. “Desanudando silencios” se llama el libro que esta escritora formoseña y Magister en psicología educacional; presentó en Zárate y se refirió en su interesante charla, llevada a cabo en un aula del colegio céntrico.
La especialista contó que el libro surgió a partir de experiencias profesionales y aclaró que el suicidio es prevenible, pero no evitable, ya que es una decisión personal.  “El adolescente está mucho tiempo en la escuela y es un gran observatorio, te permite ver cuando hay conductas patológicas, una depresión, algún trastorno de la conducta, si la mirada docente es responsable, permite captarlas y poder derivar en los casos necesarios”, expresó la psicóloga.
Al comenzar la charla expresó que, estadísticamente, se quitan la vida más varones que mujeres, siendo los hombres quienes ejecutan maniobras más letales. Internet es una fuente de consulta constante sobre cómo suicidarse e incluso existen foros pro-suicidio. “La tasa de suicidio es mayor que la de homicidios, y es la tercera causa de muerte entre los adolescentes, en la última mitad del siglo XX la tasa de suicidio aumentó un 60%” señaló Nogueira. Y agregó, “los nuevos estudios vinculan a los cambios sociales, que generan incertidumbre, que no es acompañado por un grupo familiar. A mediados del siglo XX lo cometían adultos, sin embargo tenemos una preponderancia de suicidios adolescentes y de personas jóvenes. Hoy vemos que el hecho de que el adolescente se suicide es paradójico, hablamos de una persona en formación, que todavía no está enraizado a la vida, porque cuando más grandes nos ponemos, más nos gusta la vida, vamos habitando nuestra propia existencia, el adolecente está ensayando vínculos, asumiéndolos, aceptándolos, su vínculo con la vida es distinto al que pueda tener un adulto”.

El rol clave del docente
“En principio, y para desterrar cualquier mito que pueda llegar a haber, el suicidio no se hereda; pero hay factores de riesgo relacionados con estructuras de la personalidad que no se ha construido con solidez. Una de ellas es la rigidez; aquellas personas rígidas que ante cualquier cambio se enojan y lo niegan no tienen una personalidad trabajada y no tienen en cuenta la flexibilidad. Entonces rigidez, acompañado de maltrato en el hogar, pueden llevar a convertir al adolescente en un factor de riesgo. Además tiene que haber la ausencia de cualquier otro factor protector; dado que puede pasar que se presente una persona rígida, con maltrato en su hogar, pero que en la escuela esa persona tiene un grupo de sostén fuerte. Y eso ayuda a la construcción de la personalidad. Como dice una autora argentina, la escuela es la segunda oportunidad para construir la personalidad. La escuela puede reeditar esa construcción, por eso es tan importante, además, el rol del docente”, dijo Nogueira.
Al final de la disertación, la especialista escuchó preguntas y consultas de los asistentes. Uno de los profesores presentes en aula le consultó sobre qué hacer en caso de que un alumno le confiese que se quiere matar. Al respecto, la profesional explicó; “la provincia sacó en el 2012 un instructivo interesante como guía de situaciones conflictivas. En esa guía está todo, pero más allá de la guía lo que debe hacerse es quedarse con el adolescente, avisarle al preceptor que uno tiene una dificultad y que no va a poder dar clases a la hora siguiente. También dirigirse con el chico a la dirección en caso que los docentes deban pedirle autorización al directivo. Lo que no se debe hacer es decirle al chico: `pensá en la vida tan linda que tenemos, en el sol´. O también aparecen las interpelaciones de parte del docente; `¡cómo pensás así!´. Luego es muy común que el docente le diga, `mirá ahora te dejo porque tengo clases con otro curso´. Otra de las situaciones pasa por escuchar a los alumnos debido a que hay muchas cosas que los docentes escuchan en clase y las dejan pasar, por ejemplo que un chico le diga a otro; `matate´; o `andá y matate´. No hay que dejar pasar esas cosas, hay que ubicar a los chicos y que sepan de la gravedad de las cosas que están diciendo e intervenir en el caso de le pongan un apodo a alguien. En ese momento debo intervenir como adulto, porque mi primer título es el de ser adulto, más allá de avisarle a un equipo interdisciplinario que eso se da en otra instancia”, comentó la psicóloga. “Los adolescentes necesitan ser aconsejados y ser acompañados por adultos, no es lo mismo que escuchen a una compañera que a un adulto. Y si nosotros no llegamos para completar ese vacío, lo completarán con otras cosas. Actualmente los docentes están muy entrenados en encontrar errores, porque el error es un indicador para ver si hubo o no asimilación de los conocimientos en el proceso de aprendizaje. Pero los docentes son analfabetos para ver y alentar los éxitos, por eso creo que la escuela tiene que recuperar la potencialidad para generar proyectos, por ejemplo las ferias de ciencia; donde los chicos se comprometan con algo de este tipo. Otra de las cuestiones es que el alumno encuentre un espacio de valoración, más allá del aprobado o no. Un alumno se puede sacar un 6 pero puede sentirse valorado. Y acá hay otra situación, también debemos ser expresivos en el buen sentido de la palabra dado que un docente puede decir yo quiero a los alumnos pero no es lo mismo ser querido que sentirse querido. Y este cariño debe estar para generar un buen clima de aprendizaje, sin embargo los alumnos reciben mucho maltrato en el aula, trabajar con adolescentes es un trabajo sumamente cualificado. Siempre digo que los docentes están más con mis hijos que yo, es decir mis hijos pasan más horas en la escuela que en mi casa, conmigo presente. No digo que la familia debe deslindar responsabilidad, pero con esto quiero dimensionar la presencia que los docentes tienen en los alumnos”, concluyó la psicóloga Carolina Nogueira.

Carolina Nogueira.
Carolina Nogueira.