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A 30 años de la muerte de Jorge Luis Borges, el legado de su obra inmortal

Entre las miles de conferencias que dictó en su vida, recordamos su presencia en Zárate en dos oportunidades donde dictó una conferencias en el Club Argentino y otra en el Círculo Popular de Cultura. Aquí lo hizo el 15 de septiembre de 1968 (foto). Su firma figura en el Libro de Oro de la entidad, debajo de la frase que escribió “Tradición es Cultura”.

“He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz”, dejó escrito Jorge Luis Borges. Y, sin embargo, el escritor argentino hace a diario felices a muchos amantes de la buena literatura, la que no tiene límites, la de la imaginación desbordaba, la de la fantasía, la del lirismo en prosa, la que jamás muere ni morirá, gracias a sus obras, en especial sus colecciones de relatos breves como El informe de Brodi, Narraciones o El libro de Arena. También escribió el portentoso autor “que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Con esa frase compartía su pasión por la lectura, pero hacía de menos una obra memorable y distinta a cualquier otra, un estilo hipnótico y asombroso.
Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986.Esa fue la ciudad que eligió para morir donde pasó parte de su adolescencia. Un gesto que renovó como despedida la compleja relación del escritor con su país, atravesada por el reconocimiento y la polémica la cual hoy ya no tiene sentido frente a su grandiosa obra.
Reconocido con el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas, en 1979, Borges escribió prosa, poesía y ensayos. Estudió en Ginebra e Inglaterra. Vivió un breve periodo en España antes de regresar a Argentina en 1921, donde firmó el primer manifiesto ultraísta.
Su frenética actividad le llevó en aquellos primeros años a fundar la revista literaria Prisa y Prosa y a publicar el libro de poemas Fervor de Buenos Aires (1923), así como Historia universal de la infamia (1935), una serie de relatos breves basados en historias reales, pero tergiversadas, con el toque propio del autor. No descuidó la poesía. Entre otros, publicó los libros de poemas El otro, El mismo, Elogio de la sombra, El oro de los tigres, La rosa profunda o La moneda de hierro. En los años 30 publica varias obras junto a su amigo Bioy Casares, con quien firma la Antología de la literatura fantástica.
También dio conferencias y ejerció como profesor de Literatura en la Universidad de Buenos Aires, donde igualmente presidió la Sociedad Argentina de Escritores. Además fue miembro de la Real Academia Argentina de las Letras y director de la Biblioteca Nacional de Argentina.
Borges es recordado, sobre todo, por sus relatos memorables. Narraciones donde aparecen personajes misteriosos con intereses difíciles de descifrar, objetos mágicos, con cualidades peculiares, de los que se sirve para jugar con el tiempo, el espacio y otros conceptos que él malea a su antojo para fascinación del lector. Como el Aleph, “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos” o el Libro de Arena, una obra con páginas infinitas. De repente, nada es lo que parece. Todo cambia. No hay normas en estos relatos. Ni fronteras. Todo es posible. Como ver al propio autor, ya mayor, hablando con su yo joven en El otro.
El mejor homenaje al genial Borges es seguir leyendo su obra, descubrirla o redescubrirla, pues siempre regalan algo nuevo sus relatos, la posibilidad de que los sueños se ramifiquen en la imaginación del lector espoleada por la brillantez y el estilo del gran autor argentino que murió hace 30 años, aunque no del todo, pues sólo mueren los olvidados y su legado nos seguirá acompañando siempre.

BORGES EN ZARATE

“Nadie es la patria, pero todos lo somos”.
Jorge Luis Borges

El 14 de junio de 1982, Mario B. Menéndez, el militar representante del gobierno de la dictadura militar firmaba la rendición de las tropas argentinas ante Gran Bretaña. Dos meses después, Jorge Luis Borges publicaba en el suplemento de Cultura del diario Clarín su homenaje a los caídos en el conflicto, en forma de brevísimo relato y bajo el título Juan López y John Ward. Al mes siguiente el diario The Times, de Londres, reproducía el texto en una traducción realizada por RodolfoTerragno.
En aquella misma fecha, pero cuatro años después, moría Borges en Ginebra. La universalidad de su obra es indiscutible y los homenajes que se realizan en esta fecha son una muestra elocuente de ello.
Pero en estas páginas quisiera recordar a Borges en un plano más familiar y anecdótico: su segunda visita a Zárate realizada el 15 de septiembre de 1968, cuando dictó una conferencia sobre “La tradición”, en la biblioteca del Círculo Popular de Cultura.
El escritor arribó a Zárate alrededor de las 15.30 siendo recibido por el director de Relaciones Públicas de la Municipalidad, Carlos Donatti, el secretario de la Comisión Municipal, Carlos A.Viera (h), la bibliotecaria municipal Margarita Cervera y la directora del Museo de la ciudad de Baradero, Sra de Codega.
Posteriormente, Borges se trasladó al Círculo Popular de Cultura donde habló sobre la etimología de la palabra folklore, estableciendo la diferencia existente entre el folklore de un pueblo y la tradición del mismo, citando y analizando a autores como Hilario Ascasubi José Hernández y Ricardo Guiraldes. Al finalizar la charla el escritor, en compañía de su primera esposa, Elsa Astete Millán, y Carlos Viera se dirigieron al domicilio de la familia Pérez de la Torre, sede hoy del Museo Histórico Municipal Quinta Jovita. Allí fue recibido por el escribano Manuel José Pérez de la Torre, con quien estaba vinculado por antepasados en común: los Soler y los Otálora. De aquella visita se recuerda el abrazo que el escritor diera al tronco de la glicina centenaria que se encuentra en el patio de la antigua casona.
Para terminar la jornada, durante la noche el intendente Municipal Prof. Francisco Siracusano, conjuntamente con funcionarios y el presidente del Circulo Popular de Cultura, José Poli, ofrecieron al ilustre disertante una cena de honor.
Lic. Sergio Robles

Entre las miles de conferencias que dictó en su vida, recordamos  su presencia en Zárate  en dos oportunidades donde dictó una conferencias en el Club Argentino y  otra en el  Círculo Popular de Cultura. Aquí lo hizo  el 15 de septiembre de 1968 (foto). Su firma figura  en el Libro de Oro de la entidad, debajo de la frase que escribió “Tradición es Cultura”.
Entre las miles de conferencias que dictó en su vida, recordamos su presencia en Zárate en dos oportunidades donde dictó una conferencias en el Club Argentino y otra en el Círculo Popular de Cultura. Aquí lo hizo el 15 de septiembre de 1968 (foto). Su firma figura en el Libro de Oro de la entidad, debajo de la frase que escribió “Tradición es Cultura”.