La presencia de animales de gran porte, mayoritariamente equinos, es algo constante en la zona de Zárate, Campana y Lima. Ayer a las 13:30, esta situación se vivió en el camino del Parque Industrial (foto).
Si bien los primeros responsables y quienes tienen la obligación de contener a sus animales son los propietarios, las autoridades de control terminan siendo las que deben actuar cuando las normas no se cumplen.
Las consecuencias de animales sueltos son graves ya que no se reducen a daños materiales sino a la pérdida de vidas humanas.
El impacto de un vehículo con un caballo suele desatar verdaderas tragedias. La altura del animal hace que –tras el impacto- termine “montándose” sobre el capot y estrellándose contra el parabrisas generando lesiones directas a los ocupantes. La circunstancia es peligrosa en extremo, aún si la velocidad de los automóviles es baja.
Producido el siniestro, inevitable cuando el animal se cruza en la ruta, nace otro problema: dar con el propietario responsable ya que por lo general no han sido registrados ante las autoridades, no tienen marcas y se dificulta demostrar la pertenencia o tenencia del animal a la hora de imputar la responsabilidad.










