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  • Más actividades exceptuadas y hartazgo del encierro: Cada vez más gente sale a la calle

    25/4/2020

    Sin dudas hubo un antes y un después del error gubernamental de permitir la apertura de los bancos sin las debidas precauciones para mantener la distancia y las normas mínimas de bioseguridad; sumado a que ni los bancos ni el propio gobierno se hicieron cargo de las imágenes de miles de personas mayores haciendo cola, desvaneciéndose por las horas acumuladas para cobrar lo poco que le corresponde de jubilación o pensión. Esto ha marcado huella en el inconsciente de la gente.
    Además, en las últimas dos semanas el gobierno nacional fue incorporando más rubros a las excepciones de la cuarentena obligatoria, por lo que la ciudad fue moviéndose a otro ritmo.
    En consecuencia lo que se nota en la actualidad es cada vez más personas en la calle. Si a fines de marzo las calles eran desoladas, propia de una “ciudad fantasma”, parafraseando al nuevo tema de los Rolling Stones; el ritmo de Zárate hoy en día es el de un feriado.
    Grupos de entre ocho y diez personas esperando el colectivo en una parada, el retorno de hurtos y robos de motochorros, largas colas para ingresar por avenida Lavalle a la ciudad, intenso tránsito de camiones hacia el Parque Industrial y colectivos de fábrica. Cabe mencionar que la mayoría de las empresas sigue trabajando. O también las decenas de personas que, “ocultas pero reunidas”, esperan cola para pagar los servicios en el gimnasio de Independiente.
    La sensación de hastío de los vecinos y vecinas es notoria, ya que si bien hay en juego miles de vidas en el país y millones en el mundo, y de que se trata de un estado de excepción inédito; muchas personas necesitan trabajar y salir. Como también otras necesitan salir un rato por su salud mental y la de sus miembros. Evidentemente mantener la cuarentena se volvió el segundo desafío para los gobiernos nacionales, provinciales y locales. De allí surgió el pedido de muchos gobernadores de levantarla en pueblos del Interior.
    El hashtag “#quedateencasa” sigue perdurando, el miedo, la preocupación, la responsabilidad y la solidaridad ciudadana también, pero como cualquier ser humano también la mente plantea una montaña rusa de emociones y sensaciones que rara vez se emparentan con el bien común y la racionalidad para entender una situación inédita como la actual. Entonces la gente sale, aunque no tenga que salir.
    Tal como se planteó muchas veces por necesidad laboral, sanitaria o recreativa. Es improbable que un perro se muera si no sale a pasear. Pero la gente lo saca igual.
    Por lo tanto, al recorrer las calles zarateñas, se puede notar que el aislamiento obligatorio dispuesto por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, cada vez se respeta menos.
    Cada barrio y sector de la ciudad vislumbra su impronta, en algunos se respeta más; en otros menos y en algunos parecen “días normales”. Mucha gente con barbijo, eso sí, pero en la calle.
    Pareciera que el barbijo habilitaría tal situación pero ya lo han asegurado muchos profesionales de la salud, aconsejando el hashtag de moda; “#quedateencasa”.
    En un plano general, la realidad indica que con el correr de las jornadas, los zarateños se le animan más a las calles; tal como se señaló, el que sacaba su mascota a la puerta de su casa, ahora ya da una “vuelta a la manzana” o va a la plaza; el que iba una vez por semana al supermercado, ahora lo hace todos los días; pese a las prórrogas en las fechas de vencimiento de los distintos impuestos, la gente se agolpa y rebalsa los Rapipago habilitados. Y así la lista de ejemplos se extiende.
    Luego la lista también abarca a los que realmente necesitan salir, como el que corta el pasto y nota que aún percibiendo la ayuda del Anses no le alcanza para mantener a su familia, quien es empleado de los tantos comercios esenciales, como ferreterías o corralones que deben tomarase un colectivo para dirigirse hacia sus lugares de trabajo, los talleres mecánicos abiertos con autos en la vereda y personal trabajando con los capot abiertos y así la lista de ejemplos vuelve a extenderse.
    Por lo tanto cada rubro que se habilita implica no sólo la circulación de todos los afectados directamente a ese comercio, sino también a la logística y distribución de insumos y de productos, con lo cual cada acción gubernamental, indefectiblemente, pone más gente en la calle.
    Por más que los intendentes bonaerenses no hablan de flexibilizar la cuarentena y desde el gobierno nacional piden a la ciudadanía no “relajarse”; al componente psicológico humano se le agrega el mensaje que va dando el gobierno con la habilitación de nuevos rubros semanalmente que implica, indefectiblemente, la presencia de más personas en la calle.