• Hoy 23 - Zárate - 16.1° / 17.1°
    • Lluvia
    • Presión 1014 hpa
    • Humedad 84%
  • Red de Educadores y la asistencia alimentaria

    25/9/2020

    Con un trabajo sostenido que ya lleva tres años, la Red de Educadores Populares de Zárate continúa brindando asistencia ante el complejo escenario que propone la pandemia de Covid 19, frente a la emergencia sanitaria y social.
    La actividad principal de la Red de Educadores Populares tiene que ver con la realización de encuentros educativos donde asisten niños y niñas de las clases populares. Pero durante el 2020 la actividad de los voluntarios tuvo que adaptarse a las vicisitudes que surgieron, y reorientar sus actividades, ya que debido a la cuarentena y a la necesidad de evitar contagios, no pudieron realizarse los talleres junto a los niños.
    “La aparición del coronavirus no sólo produjo una crisis en términos sanitarios sino también una profunda crisis económica, y como siempre los más afectados son los que menos tienen. La mayoría de los trabajadores de los barrios populares, padres y madres de los niños con los que trabaja la Red de Educadores, viven del trabajo informal y esporádico: las famosas ‘changas’. Este tipo de trabajo desapareció en este contexto, tanto por cuestiones de salud como económicas, por lo que el plato de comida diario de los niños de nuestros barrios podía nunca llegar a la mesa. La Red entendió cuál era la prioridad en este contexto, por eso inició una intensa e ininterrumpida campaña de asistencia alimentaria”, señalaron.
    A través de un trabajo articulado con una gran cantidad de vecinas, la Red logró acercar alimentos a más de 300 familias de la ciudad, comenzando por los barrios donde solían hacer sus talleres: Malvicino, La Ponderosa, Burgar y Villa Massoni, siempre atentos a los protocolos previstos para evitar la propagación del virus.
    En este sentido, remarcaron el rol fundamental de las referentes territoriales en la asistencia a las familias, en el marco de una campaña que fue complementada con donaciones de ropa y frazadas, ya que muchos vecinos estaban sufriendo el frío característico del invierno.
    “En nuestro barrios no hay calefacción a gas, porque los servicios no han llegado hasta allí, o porque la garrafa es muy costosa. Por lo cual muchos de nuestros vecinos calientan sus hogares con aparatos eléctricos y, debido a la baja tensión producto de la deficiencia en el acceso al servicio eléctrico, no llegan a cubrir las necesidades. Llegar con abrigo a los barrios fue una tarea de suma importancia”, explicaron.
    ACCIONES EN LIMA Y LA ISLA
    “La situación durante la pandemia es muy dura para los isleños que trabajan y viven de lo que su ecosistema les ofrece. Las actividades económicas principales son el turismo, que visita la belleza natural del paisaje, y la pesca artesanal. Ambas están paralizadas durante este periodo; el turismo debido a la cuarentena y la pesca porque se volvió imposible vender el pescado debido a que los acopiadores no pueden llegar hasta allí”, comentaron. Fue así que, articulando con la Unión Vecinal, pudieron asistir a familias residentes en la isla.
    En los barrios de Lima -explicaron- se produce una situación similar a la que vivimos en los barrios de la cabecera del partido, solo que agravado por el aislamiento. La Red de Educadores Populares pudo llegar a estos lugares por medio de la Asociación Caritas Felices que trabaja en cuatro de los barrios más pobres de Lima. En este sentido, remarcaron que todo este trabajo, pudo realizarse gracias al acompañamiento de clubes, sociedades de fomento, iglesias, movimientos sociales y asociaciones civiles, entre otros espacios sensibilizados con la realidad del distrito.
    Por último, agradecieron el aporte de pymes locales como Dillon, el Mercado Concentrador y el Viejo Almacén fueron los encargados de proveer la mercadería que la Red hizo llegar a los barrios, así como también se recibieron donaciones del Sindicato de trabajadores y trabajadoras del Negro Humo “y de otras organizaciones de la sociedad civil que unieron fuerzas con la red para hacer llegar un plato de comida a los niños y niñas de nuestra ciudad en momentos tan difíciles”.

    La asistencia alimentaria se intensificó a raíz de la cuarentena por la pandemia del COVID-19.