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  • Hay unos 4 mil obreros de la construcción desocupados

    28/10/2020

    Toda obra comienza y se termina, por más grande que sea. Pero en el medio muchos trabajadores se afincan en un lugar, traen a sus familias, se generan importantes movimientos internos de personas que terminan configurando nuevas realidades para una comuna.
    Es complejo lo que una obra como la finalización de Atucha II dejó para Zárate. Un sector inmobiliario que reconoció ser dependiente de ello y un impacto demográfico en el cual proliferaron asentamientos y elevaron exponencialmente la cantidad de habitantes en relación al, hoy muchas veces citado, censo 2010; del cual ayer se cumplieron diez años. Actualmente nadie duda que en Zárate viven más de 155 mil personas en relación a lo relevado en aquel entonces.
    En el pico de la obra de Atucha II, se emplearon a 6 mil trabajadores, de los cuales la mitad estuvo abocado a las tareas de montaje civil y dedicados exclusivamente al rubro de la construcción.
    Hay que señalar que muchas de estas personas se quedaron en la ciudad en base a las promesas del gobierno de Cristina Fernández, que fue prometiendo el inicio de una tercera central nuclear en el Partido cuando terminara Atucha II, y lo propio hizo Macri, al asumir. Entonces muchos obreros de la construcción se quedaron a expensas de ello.
    A raíz de tales motivos, hoy se llega a la situación de que la “bolsa de desocupados” de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) Seccional Zárate, es de 4 mil personas. Por lo tanto los 225 que lograron ubicar en la parada de Atucha II son un bálsamo en medio de la pandemia pero cuando se observa el espectro total de la situación “de arrastre”, no es mucho el aporte para la situación laboral de la seccional local.
    “Seguimos a la espera de nuevas obras y nuevas inversiones que deben resolverse a nivel nacional. Uno de ellos es el nuevo acuerdo con China por la nueva central; obra que tanto nos han prometido y de la cual nada ha sucedido hasta el momento”, concluyó el titular de la seccional local de la Uocra local, Julio González.
    UNA SITUACION
    “MUY DESESPERANTE”
    Hoy en día es común ver aglutinamientos de personas, aún en plena pandemia, en la puerta de la seccional local de la Uocra. Es que la necesidad de trabajo es mucha y para ello no hay tiempo de espera.
    “Es muy desesperante ver a una persona que viene a pedir trabajo porque nos cuenta que detrás de él se extiende todo un universo familiar muy complicado. Entonces a uno se le parte el alma ver que no le podemos solucionar el problema porque no hay trabajo. Este país debe ponerse de pie rápido, se debe volver a hablar de trabajo en la agenda porque existen muchas necesidades”, explicó el titular de la Uocra local.

    La sede de a UOCRA, ubicada en Rivadavia 1423.