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  • Al frente de una Jefatura, sigue abriendo camino a las mujeres en la Prefectura

    2/2/2021

    Zarateña, vecina de Villa Fox, pronta a cumplir cuarenta años, la Prefecto Leticia Díaz es la primera oficial de la Fuerza en ocupar por mérito propio una jefatura en la PNA, la de Dique Luján.
    En un tono distendido, en una amena y muy cálida entrevista que mantuvo con LA VOZ, Leticia Díaz repasó su vida en su ciudad natal, -donde realizó sus estudios hasta egresar de los Institutos de Formación de Prefectura-, su vida familiar, sus varios destinos en la Fuerza, sus estudios universitarios, hasta llegar a cumplir un sueño como lo es estar al frente de una Jefatura teniendo a su cargo 65 efectivos.
    Leticia es la primera oficial mujer en ser designada jefa en la Prefectura Naval. Orgullosa del logro obtenido, de la repercusión y de las felicitaciones que recibió de compañeros, vecinos, amigos, nos contó que nació en el Policlínico del Papel, para después hablar con mucho afecto del Colegio Nacional donde cursó sus estudios desde Jardín hasta egresar como Bachiller. “Integré la primera promoción del Jardín de Infantes de la Unidad Académica, donde recuerdo a mi maestra Edith; continué en la Escuela Primaria -recuerdo a mi maestra de tercer grado Noemí-, y luego cursé el secundario en la especial Bachillerato Biológico”. Aquí se detuvo e hizo memoria de los docentes que más la marcaron en esa etapa: a la profesora de Biología Laura Gil, quien también fue su docente en Prefectura; a la profesora de Geografía María Isabel Piccirilli –quien tomaba lección todos los lunes-, a la docente de Historia Laura Cercueta por la libertad que nos daba para investigar en otros textos, a la profesora de Educación Física, Gabriela Colobig -a quien también encontró en los Institutos-, a la prof. de Química, al profesor de Gimnasia”. “Los quiero mencionar porque tal vez ellos no saben de qué modo los profesores con sus conocimientos y sus valores, marcan a sus alumnos para toda su vida, han sido de gran influencia para mí, todo lo que me enseñaron me sirvió”.
    Fuera de su vida en la escuela pública, Leticia recordó como le gustaba nadar, hasta los 18 años competía para el Club Náutico Arsenal, “nos entrenábamos en la pileta de Independiente porque el Club no tenía una por entonces, también participé en una carrera de aguas abiertas en el río y después, en Prefectura integré el equipo de remo”. Así nació su vocación por el río y por la Prefectura, a tal punto que cuando los Institutos incorporaron mujeres para su formación como cadetes se inscribió para ingresar. Era el año 2000, me anoté y me presenté a rendir todos los exámenes”.
    Muy firme en su decisión, esta ariana luchadora ingresó a la carrera. “Eran 400 postulantes, recuerda, de las cuales sólo 25 ingresamos de ellos nos graduamos 10. De esas 10 compañeras, hoy sólo 5 están operativas en la Fuerza”.
    De esta manera, Díaz fue –como en su Jardín de Infantes-, parte de la primera promoción de oficiales mujeres de los Institutos. “Cuando ingresamos, todo era nuevo en la Escuela, había nuevas necesidades al ingresar mujeres en una institución de varones, desde el uniforme y el peinado que se debía definir, pasando por el lugar donde alojarnos a los protocolos de convivencia, fue toda una revolución. Tuvimos a dos profesoras como tutoras Charito Fonseca y Gabriela Colobig, ellas nos acompañaban, nos aconsejaban y eran el enlace con los otros instructores de varones”. Siempre recordando a sus docentes, Leticia mencionó a su profesora de Inglés Raquel Tettamanzi, al escribano Alfredo Enz, y especialmente a los de educación física Orlando Massoni, Augusto Pastore y Fernando Anzuinelli, sobre todo por su exigencia en la preparación física “nos hacían nadar, correr, hacer ejercicios, eran bravos pero siempre nos inculcaron hacer deportes”. “Fue una formación muy estricta y un régimen exigente en la Escuela por el internado y los protocolos que se debían respetar para todo, es por eso que muchas compañeras fueron abandonando a lo largo de los tres años”.
    Egresada como Oficial, comenzó su carrera en la Prefectura, en distintos destinos y áreas y en muy diferentes realidades del país como Tigre, Posadas, Puerto Madryn. En tanto, se casó con Gerardo también prefecturiano y nació su hijo Nelson quien hoy tiene 8 años.
    Pero su formación no terminó en los Institutos sino que siempre ambicionó una carrera universitaria y tuvo su oportunidad estando de servicio en Puerto Madryn donde ingresó en la carrera de Psicología en la sede de la Universidad de Morón, carrera que por los traslados finalizó en la Universidad de la Marina Mercante. “Eran épocas de clases presenciales por lo que era muy sacrificado trabajar y estudiar, lo hacía en los tiempos libres, y así me gradué de Psicóloga, una profesión muy interesante y complementaria para mi trabajo en la Fuerza. Por ejemplo cuando tuve mi destino en Posadas, en la delegación de Inteligencia, donde se investigan y se hacen procedimientos por delitos graves como narcotráfico, contrabando, trata de personas. Especialmente en estos casos hay que dar contención y atención primaria a las víctimas, yo debía preparar a los efectivos antes de los procedimientos porque son delitos graves y falta mucho aún para que haya personal especializado y estructura del estado para dar contención a las víctimas”.
    Comprometida con estos casos, Leticia continuó estudiando, y hoy sólo le falta presentar la tesis para su posgrado en Psicología Forense en la UCES. En tanto es docente en la Escuela Superior de Prefectura en Olivos donde se especializa en los temas de Trata de Personas y Violencia de Género. Capacita al personal femenino con protocolos específicos donde se señala que lo más importante es la víctima en las circunstancias de un allanamiento.
    Hoy está a cargo de la jefatura de Dique Luján, cuenta que se anotó como postulante con todo sus antecedentes sin tener mayores expectativas, así que “cuando me vi primera en el listado pensé que no era yo, que le había pasado a otra personas, todavía no lo puedo creer”.
    “Estoy muy agradecida es muy meritorio este nombramiento porque es el reconocimiento a los años de esfuerzo, de compromiso, es una recompensa”.

    En un tono distendido, en una amena y muy cálida entrevista que mantuvo con LA VOZ, Leticia Díaz, contó de su responsabilidad y compromiso en el cargo.

    Su trabajo en la Jefatura

    En cuanto a su trabajo en esta Jefatura, Díaz admite que es difícil, muy estresante y a tiempo completo. La jurisdicción en la que tiene que actuar es muy grande, es la primera Sección de Islas del Delta en la zona de Tigre, la zona más poblada del Delta, con muchas embarcaciones navegando -sobre todo los domingos-, donde se producen accidentes, colisiones por lo que es muy importante las políticas de seguridad preventivas para que se tome conciencia de los peligros y sobre todo, en épocas de coronavirus.
    Entre su trabajo profesional de dirigir a 65 personas, sin días y horario, está su tarea de ama de casa y de mamá. En esto es muy importante el apoyo familiar para seguir adelante, ellos comprenden que tengo que trabajar, que no puedo estar compartiendo algunos momentos. Su hijo desde muy chico entendió que ése era el estilo de vida de la familia, y con el apoyo de su mamá Gloria se sigue adelante.
    Luego de transcurrir 20 años en la Fuerza, el balance de esta joven Prefecto (ese es el nombre del cargo) es muy positivo. Ha recorrido un camino largo de esfuerzo, ilusiones y también sacrificios, pero sigue adelante con mayor compromiso, capacitándose para acumular la experiencia que le permita acceder tal vez, a puestos de mayor responsabilidad. Siempre con el orgullo de ser una pionera que abre caminos para las mujeres en la Prefectura Naval, “una fuerza donde hombres y mujeres tenemos las mismas oportunidades y responsabilidades”. Aunque como las mujeres se han incorporado más recientemente, “hay que seguir avanzando abriendo caminos hacia la equidad, capacitándose y comprometiéndose con este estilo de vida en que se dejan muchas cosas de lado, pero que es una elección que se hace para siempre”.

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