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  • Nuestros abuelos italianos

    3/6/2021

    Las oleadas masivas de “gringos” de todas las regiones de su patria, llegaron a fines del siglo pasado y comienzos del presente luego de largas travesías por mar y sin más patrimonio que sus manos fuertes para trabajar y sus esperanzas de encontrar una tierra de promisión.
    Del puerto de Buenos Aires, se distribuyeron por las principales zonas productivas del litoral y la pampa húmeda para sumar su esfuerzo al proyecto agroexportador de una política gubernamental que confío en los inmigrantes para poblar y hacer producir a la Argentina.
    El partido de Zárate no fue ajeno a esa historia de inmigrantes, en particular a la presencia de italianos. La inmigración cobró un rol fundamental para su crecimiento aportando mano de obra calificad y nuevas pautas culturales.
    Los datos provenientes de los censos de población de los años 1869 (primer Censo nacional), 1881,1890, 1895 y 1914 y el Censo de 1906 realizado en el Partido de Zárate por Arturo Condomí Alcorta por encargo de la Municipalidad, siendo intendente Luis Güerci, revelan la importancia de la inmigración en el crecimiento de Zárate.
    La presencia de italianos fue numéricamente la más importante, -el 17,8 % del total de los extranjeros- y su impronta cultural quedó reflejado en variados aspectos de la vida de Zárate.
    En el rubro del comercio y de las pequeñas fábricas, también se rastrea ese origen inmigrante de sus propietarios. Como señala el censo de 1906, estas actividades estaban en manos de extranjeros emprendedores que hablaban de «porvenir», «progreso», «esperanza», como puede verse en los nombres de los comercio aunque sin olvidar su ascendencia «tana» reflejada en los estilos comerciales que impusieron modalidades particulares.
    En la Revista de la Sociedad Italiana XX de Setiembre, número único editado en 1908 al conmemorar la unión de dos sociedades anteriores «Italia» y «Operai Italiana», se puede observar, a través de las propagandas publicitarias un número significativo de casas comerciales de distintos rubros instaladas en la zona céntrica y portuaria de Zárate, propiedad de inmigrantes.
    Algunas de esas casas más importantes que reflejaban las actividades de italianos eran: Imprenta “El Progreso” de Antonio Barelli; Sastrería “El Porvenir “de Carlos Bellusci; Estudio Fotográfi co de Leonardo Lissoni e Hijo; Fábrica de Cigarrillos de Santiago Filipponi; Fábrica de Licores, Soda y Refrescos de Septimio Scardaglia; Fábrica de Mosaicos de Clemente Roggiero; Carpintería y Fábrica de Muebles “El Progreso”, de Dante Gianonni; Cantina y Botellería de Giovanni Tártara; Almacén «Humberto I» de Mariano Di Paolo; Colchoneria y Mueblería de Arquímedes Canziani; Almacén «Alianza Italo-Argentina» Sebastián Garbocci; Depósito de Vino Santiago Depratti; Fidedería a vapor del «Molino de Zárate» de Emilio Caferatta, Fábrica de Carros y Carruajes de Florentín Tonelli; «M´Estraña» del Tano Mancuso; Almacen «La Esperanza » de Guillermo Palazzoli; Confitería «El Progreso» de Domingo de Lázzaro; Fonda piamontesa y alojamiento de Luis Carbonalli; «La Prudencial», café, fiambrería de Giovanni Bussi; Cigarrería, Librería y despacho de bebidas Caratino Hnos., Farmacia Silvetti y «El Proveedor» de Pablo Tártara.
    También llegaron inversores industriales, de una manufactura incipiente pero de moderna tecnología que elegía Zárate por su proximidad al río y su lugar estratégico en las demás vías de comunicación. Dos ejemplos de esto fueron la Fábrica de Alcoholes de Pascual Varando y La Diana (ex Meteor) y Granja Blanca de la familia Palma. En ambos casos, estos inversores italianos no llegaron a Zárate directamente de su país, sirio que luego de permanecer en Buenos Aires y lograr éxito económico, realizaron estas inversiones en Zárate aprovechando las condiciones favorables de la región.
    Los italianos desarrollaron también actividades mutualistas a través de sociedades de ese tipo que los agrupaban como la “Operai Italiani” e “Italia” de Zárate de cuya fusión nació la Sociedad Italiana XX de Setiembre-; y la Sociedad “Italia” de Lima.
    Estas entidades realizaron también una intensa actividad, son dueñas de un rico patrimonio cultural dedicándose al mutualismo como función social de ayuda y socorro a compatriotas. Esta presencia de italianos aportó a los costumbres locales nuevas modalidad es, gustos, ideas, costumbres, que se integraron con facilidad a lo existente.
    Es de destacar también la capacidad de algunos inmigrantes para «amasar» fortuna, generalmente como comerciantes en distintos ramos, lo que se tradujo en la búsqueda de prestigio social y poder político. La vivienda, por ejemplo, fue una demostración de la opulencia adquirida.
    También ese crecimiento condujo, en algunos casos a la adquisición de tierras y al acceso a cargos públicos electivos. En la nómina de Intendentes de Zárate figuran Pascual Varando (1891-1892); Luis Guerci, en dos etapas: 1901-1902 y 1905-1906 y José Massoni 1903-1904. Respecto al segundo de los mencionados también ocupó cargos legislativos a nivel provincial y municipal. Su hermano Pedro fue años-más tarde- intendente del Partido de Zárate.

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