El Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua anticiparon que el Río Paraná seguirá con “anomalías negativas” de precipitación para toda la cuenca media y baja en los próximos meses, profundizándose hacia fin de año.
Estas anomalías negativas perdurarían en la cuenca baja aún hasta el próximo otoño, aunque comenzaría una recuperación en la cuenca alta hacia el otoño del 2022.
Además, el panorama es desalentador en cuanto al riesgo de incendios sobre la cuenca; la escasez de lluvia en toda la cuenca y el pronóstico de pocas lluvias en la región, generan un “combo ambiental” que provocará, irremediablemente, serios problemas para el medio ambiente; y el principal son los incendios.











