Ser parte de esta ciudad, de su gente y sus costumbres, ser ciudadano dispuesto a sentirme incluido y también a saber incluir a todos en este proyecto grande. Esta ciudad nos convoca a todos para encontrar a través del diálogo los caminos para los proyectos que necesitamos. Creo en el diálogo porque nos iguala, nos permite escucharnos a todos, sumar iniciativas, corregirlas y después defender lo acordado, porque es fruto del aporte de todos.
Aceptar el valor social del diálogo como forma concreta de construir juntos nuestra ciudad, arranca con la búsqueda de la verdad y la justicia, que son la condición para la paz. Defender el gobierno de todos, la democracia, representativa y participativa. Incrementando el camino del encuentro, de la colaboración desinteresada, y la participación entre las organizaciones de la sociedad civil.
Va muy por encima de las estructuras políticas, parte de la dignidad de toda persona humana y la búsqueda del bien común, supera todo partidismo o ideología porque busca la inclusión de todos los que habitamos la ciudad. Por eso el diálogo no trae ideas para imponer, y necesita un clima de honestidad y respeto mutuo.La ciudad nos convoca para buscar coincidencias, reconocer la diversidad de opiniones y de opciones, es reconocer y respetar la visión del otro. En los conflictos sociales el diálogo es lo opuesto a cualquier clase de violencia.
Desde la Doctrina Social de la Iglesia aprendí, y traté de transmitir, ese deseo de pasar de habitante a ciudadano. Somos personas sociales, que convivimos la ciudad, y como hermanos compartimos esta herencia común que hemos recibido y que tendremos que transmitir, mostrando que nuestro paso por la vida sirvió para mejorarla.
¡Feliz aniversario mi ciudad!










