
En la tarde de ayer, la familia Zapp oriunda de Los Cardales, brindó una charla abierta y gratuita en Centro Moksha de Zárate (San Martín 56), luego de recorrer el mundo en una travesía que duró 22 años.
A bordo de un automóvil Graham-Paige del año 1928, Candelaria y Herman Zapp partieron en enero del año 2000 hacia Alaska. El viaje debía durar seis meses, pero las aventuras del camino hicieron que el aquel proyecto inicial, se extendiera durante cuatro años. Aquella experiencia, cambiaría sus vidas para siempre.
Hace casi tres meses la familia Zapp regresó a Argentina; en su travesía se alojaron en mas de dos mil casas y parte de sus ingresos durante el viaje provenían de la venta de sus cuatro libros titulados “Atrapa tus sueños” donde relatan las experiencias vividas y motivan a sus lectores a lanzarse a la aventura.
“El viaje fue un encuentro de gente maravillosa, mucha de la gente que nos cruzamos, con sus charlas y al compartir su forma de vida, no se daban cuenta que en ese momento eran nuestros grandes maestros. Todo ese aprendizaje, el cambio de vida y punto de vista lo narramos en el libro para que la gente se inspire. Nos agradecen mucho, le estamos devolviendo fe en la humanidad, en que hay un mundo maravilloso. Ellos ven en nosotros que somos como ellos”, señala Herman.
En paralelo a la historia de aventura de la familia Zapp, se encuentra también una historia de amor muy linda ya que Herman y Candelaria llevan casi treinta años de casados y con un proyecto de vida conjunto.
“Más vale animarse a vivir, y no animarse a que no pase nada”, expresa Herman, quien antes de emprender el viaje se dedicaba a su trabajo como electricista.
“Yo era electricista, nos iba muy bien, construimos una casa en Los Cardales. Nos iba bien pero nos faltaba algo gigante que era nuestro sueño. Estábamos decididos a ser familia y pensábamos que no íbamos a poder viajar. Entonces decidimos ir a Alaska y volver en seis meses a formar nuestra familia. Tardamos casi cuatro años en llegar a Alaska y llegamos con un hijo; después vinieron otros más, uno nació en Canadá, otro en Australia y uno en Argentina”, cuenta y agrega: “La felicidad no está en lo que tenés sino en lo que vivis, hemos vivido tantas cosas y todo eso repercute en llenarte el alma, el corazón. No fuimos a buscar un lugar en el mundo, sino a hacer del mundo nuestro lugar. A medida que vamos viajando vemos que no hay nada más ridículo que una frontera, en este mundo no hay ningún extranjero ni ningún ilegal, vemos al mundo como nuestra casa”.










