Luego del acto oficial y de la promesa de lealtad a la Bandera de los alumnos y alumnas de 4to Año, toda la comunidad educativa de la Escuela Primaria Nº 4 vivió el jueves pasado una jornada emotiva homenajeando a su creador, Manuel Belgrano. Y lo hicieron de una forma inusual, sacando a la calle la bandera institucional del colegio, de más de 150 metros de largo que fue realizada, desde el año 2011, por la auxiliar Mirta Ruiz. En realidad, cada familia aportó con un metro y luego se fue confeccionando para alcanzar una cuadra y media. Fue así que docentes, directivos, alumnos y alumnas pasearon la inmensa bandera por alrededor de la Plaza Italia, gritando; “Argentina, Argentina”, y siendo saludados por los vecinos y personas que se cruzaban de vereda para saludar y filmaban con sus celulares. Una mañana atípica para todo este vecindario céntrico y un sentido homenaje a Manuel Belgrano de toda la comunidad educativa de esta escuela.


Acto oficial por el Día de la Bandera
Como todos los años es tradición, el acto oficial organizado por la Municipalidad de Zárate para celebrar el Día de la bandera nacional, honrar la memoria de su creador Manuel Belgrano y recibir la promesa de lealtad a la enseña patria de los alumnos de 4to. grado, se realizará en la Plaza Italia.
En este sitio emblemático de los zarateños donde se emplaza el busto del General Belgrano y recuerda su origen paterno de italiano, tendrá lugar el acto el próximo lunes a las 11 horas en el que concurrirán autoridades municipales, escolares, representantes de instituciones y vecinos en general.
Belgrano
Los protagonistas de nuestra historia fueron personajes mucho más complejos con preocupaciones mucho más amplias en términos del país que se imaginaban. Es el caso puntual de Manuel Belgrano, de cuya muerte se cumplen 222 años, de quien es casi injusto que su reconocimiento se limite a la creación de la bandera. Incluso suena a poco hablar de él como el político, el diplomático y el militar, que además creó la bandera.
Belgrano es uno de los grandes impulsores de la educación popular en Argentina y su pensamiento era absolutamente innovador y una verdadera audacia para aquella época, en que todavía éramos una colonia española.
Durante su estadía en España, entre 1786 y 1793, donde estudia Leyes en las universidades de Salamanca y Valladolid, comienza a preocuparse por la necesidad de una educación de calidad como base para el progreso.
Hay una frase que muestra de manera inequívoca cuál es el pensamiento que desarrolla: “Esos miserables ranchos donde se ven multitud de criaturas que llegan a la edad de la pubertad sin haberse ejercitado en otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto. Uno de los principales medios que se deben adoptar a este fin son las escuelas gratuitas, a donde puedan los infelices (los más pobres) mandar sus hijos sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción. Allí se les podrán dictar buenas máximas e inspirarles amor al trabajo, pues en un pueblo donde reine la ociosidad, decae el comercio y toma su lugar la miseria”.
MODERNO PROGRAMA EDUCATIVO
Esa visión de la relevancia de la educación popular lo lleva a trabajar en un moderno programa educativo que propone a su regreso a Buenos Aires, en 1794, luego de asumir como secretario del Consulado.
Su programa, de vanguardia en aquellos años, proponía “enseñanza primaria, gratuita y obligatoria”, establecía la creación de escuelas agrícolas y escuelas de hilanzas de lana y de algodón, de la Escuela de Comercio, la Escuela de Náutica y la Academia de Geometría y Dibujo, y de las escuelas para mujeres.
Los cambios propuestos respecto del sistema que regía hasta ese momento eran enormes y representaban una novedad.
Creaba un verdadero sistema educativo, algo que no existía hasta ese momento Lo integraba con el mundo al establecer, por ejemplo, la incorporación de maestros curtidores traídos de Europa, casi 70 años antes de que Sarmiento trajera maestras de Boston para las escuelas normales.
Sacaba la educación del ámbito estrictamente privado, lo que la limitaba a “los pudientes”, y proponía su financiamiento con fondos públicos, casi 90 años antes que la Ley 1.420, de educación popular, laica, gratuita y obligatoria, sancionada durante el Gobierno de Julio Argentino Roca. E integraba por primera vez a la mujer a la educación y la cultura.
Antes de 1800 ya estaban en funcionamiento dos de sus proyectos, la Escuela de Náutica y la Academia de Geometría y Dibujo.
Entre 1800 y 1806 produce numerosas obras bibliográficas que marcan el rumbo de la educación técnica y entre las que se destacan “Utilidad, necesidad y medios de erigir un Aula de Comercio en general, donde se enseñe metódicamente y por Maestría, la ciencia del Comercio en todos sus ramos” (1800), “Establecimiento de fábricas de curtiembre” (1802), y “Fomento de la Agricultura en Establecimientos de Sociedad y Escuelas de su enseñanza” (1806).
En 1810 crea el Correo de Comercio, con el objeto de “popularizar los sanos principios de la economía política y ocuparse de materias científicas y literarias”, desde donde continuó difundiendo su prédica en favor de la educación popular.
Ese mismo año, como miembro de la Primera Junta de Gobierno, impulsa la creación de la Academia de Matemáticas, que comenzó a funcionar en el edificio sede de la Academia de Geometría y Dibujo.
En 1812 asume la conducción del Ejercito del Norte e inicia la Campaña al Alto Perú, donde logra importantes triunfos en Salta y en Tucumán, por los cuales la Asamblea del Año XIII le otorga un premio de casi 80 kilos de oro o 40.000 pesos fuertes, que destina en su totalidad a la construcción de 4 escuelas “públicas y gratuitas” en las ciudades de Tarija (hoy Bolivia), San Salvador de Jujuy, San Miguel de Tucumán y Santiago del Estero. Por todo ello, hablar de Belgrano es también hablar de educación.








