
En el día de ayer, la cámara local de Panaderos decidió aumentar el kilogramo de pan a 900 pesos a raíz de la escalada inflacionaria de los últimos días en tarifas, combustibles y materia prima, principalmente la bolsa de harina.
La inflación descontrolada generó que, a finales de febrero del año pasado, los panaderos debieron remarcar los precios; trasladando los aumentos de los insumos a los consumidores y llegando a costar el pan 225 pesos a partir del 28 de febrero de 2022 en nuestro Partido.
Y un mes más tarde, lo remarcaron a 300 en todas las panaderías como “precio sugerido mínimo”. El primero de agosto, el precio en los mostradores de la panadería subió a 350 pesos el kilo y el 17 de octubre subió a 400 pesos. En marzo, pasó a 500 pesos y en mayo a los 600 pesos. En junio subió 100 pesos más para ubicarse en 700 y ahora “saltó” un 30%, para alcanzar los 900 pesos.
Este aumento alcanza a todos los productos derivados de la harina; por lo tanto facturas, bizcochos y otros panificados también aumentaron su valor.










