Un importante marco de artistas, trabajadores de la cultura y autoconvocados se reunieron en la la tarde-noche del miércoles en Plaza Italia para un “ruidazo” cultural. La concentración fue parte de una convocatoria a nivel nacional en protesta a los puntos del DNU 70/2023 y la “ley ómnibus” del Gobierno que atentan contra el financiamiento de la actividad cultural.
“Viva Festival fue una apuesta por la cooperación, la puesta en valor de las expresiones artísticas, y la reunión alrededor de las ideas de la equidad, la igualdad de oportunidades, y la justicia social. La propuesta de este evento – gestionado y llevado a cabo exclusivamente por actores de la cultura zonal – era la de erigirse como un faro de esperanza y resistencia en medio de la adversidad. Podríamos decir, sin temor, que lo hemos logrado. Música, danza, teatro, poesía, gráfica, visuales y performance fueron los lenguajes que confluyeron en el centro de la plaza para amplificar nuestros pedidos, preocupaciones y defensas. No importó la poca luz artificial que nos iluminaba y que sin dudas era necesaria: vamos a seguir alumbrando con nuestras voces y este cuerpo político que estamos construyendo. Se cuestionó la palabra libertad, peleamos por arrebatarsela a quiénes nada saben de ella. Queremos que la palabra libertad vuelva al pueblo, de donde nunca debió haber salido.”, explicaron los organizadores.
“Se danzó por la memoria y la identidad, porque para nosotros y nosotras sí es importante que el cuerpo recuerde. Se cantó por el sentir latinoamericano y nacional, apelando a la resistencia que sabemos llevar adelante gracias a quiénes nos precedieron. Se dramatizó el avasallamiento al arte y a la cultura que pretende el gobierno nacional, proponiendo la unión y lo comunitario como respuesta. Pero narrar lo acontecido en la plaza mientras caía el sol, a pesar de ser imprescindible, no cuenta la historia completa. La actividad asamblearia que tomó fuerza este último mes ha potenciado la organización y el espíritu de lucha al que este pueblo nos ha acostumbrado”, agregaron.
SIN AYUDA DEL MUNICIPIO
Desde Cultural Viva señalaron que “porque creemos que aquí no sobra nadie, como asamblea autoconvocada nos dirigimos al Municipio, con una nota formal a solicitar mínimos recursos para el desarrollo óptimo del festival. Los pedidos al director de Cultura Julio Belando fueron electricidad para conectar el sonido que la misma asamblea consiguió a través del kiosco de la plaza y baños públicos (que se encuentran en el Anfiteatro Homero Expósito pero se encontraban cerrados y en mal estado). Se le ha enviado una nota por Mesa de Entrada al Ejecutivo municipal y a la Dirección de Cultura y, según hemos sabido, la han extraviado. Pero ni la falta de luz en el centro de la plaza, ni los patrulleros apostados alrededor nuestro, ni los baños sucios y sin agua pudieron parar lo que ya es imparable: la unión artística-poética de un pueblo que no le teme a alzar la voz”.
Para concluir, indicaron: “Contamos la historia completa porque creemos que hay que hacerse cargo. Nosotros y nosotras nos hacemos cargo. Cultura Viva I – porque esto continúa – fue un espacio de reunión de artistas, vecinos, familias, infancias. Fue mirarnos y saber con quiénes contamos. Es necesario saber con quiénes contamos para defender la cultura, la democracia y la libertad. Se vendrán tiempos difíciles, pero esta asamblea y toda su potencialidad recién comienza. Estamos acá. Estamos juntas y juntos. No nos han vencido”.













