Por Gabriela Fabbro
“Disney fue grande, pero yo llegué primero”, esto afirmaba Quirino Cristiani en una entrevista allá por los años 80´s. Este inmigrante italiano, nacido en 1896, y llegado a Argentina en 1900 se instala junto a su familia en Buenos Aires. Desde joven Quirino demostró talento para el dibujo e ingresó en la Academia de Bellas Artes, a pesar de que sus padres querían que estudiara medicina.
Comenzó a publicar sus primeros trabajos en la Revista Sucesos y también en el periódico La Gazeta de Buenos Aires. Al hacerse cada vez más conocido, llegó a conocer a otro pionero de la cinematografía nacional, Federico Valle, responsable del primer noticiero nacional (Film Revista Valle) entre tantos otros productos audiovisuales. Juntos vislumbraron los principios del cine de animación.
Cristiani comenzó a dibujar figuras con sus extremidades unidas por hilos, en una especie de marionetas articuladas, lo que le permitía moverlas y generar con ellas diferentes gestos y movimientos.
Valle le ofreció estrenar cortometrajes animados al final de cada noticiero lo que volvió a Quirino muy popular. Ambos se animaron entonces a realizar el primer largometraje de animación de la historia del cine, no sólo del cine argentino, si no de la historia del medio de comunicación emblemático del siglo XX.
Corría el año 1917….. y ambos pensaron en el género de la sátira política como tema de la película. Los personajes de la historia fueron diseñados por el más célebre caricaturista de la época, Diógenes “el Mono”Taborda, que trabajaba en el famoso diario Crítica, de Natalio Botana.Valle además contrató al arquitecto Andrés Ducaud para que realizara la maqueta de la ciudad de Buenos Aires en la que se reconstruyeron más de dieciséis edificios emblemáticos de la ciudad, como el Congreso de la Nación argentina, la Aduana y la sede de Obras Sanitarias de La Nación.
Cristiani, trabajó durante un año para realizar el filmque se llamará El apóstol. Realizó 58.000 dibujos –a 14 cuadros por segundo- que logró armar en soledad gracias a una máquina con manivelas, pedales, poleas y una cámara fotográfica colocada de manera cenital sobre su mesa de trabajo. La película se estrenó el 9 de noviembre de 1917 en el Cine Select, propiedad de Guillermo Franchini, quien también aportó dinero para su producción. La recepción de la prensa y la crítica fue muy positiva y elogiosa. Se hacía hincapié en la relación con la “palpitante actualidad política”, en la técnica y en la titánica empresa de haber hecho esos 58.000 dibujos, valorando el film como un acontecimiento único hasta el momento.
Cristiani siguió produciendo películas de animación, y estrena en 1931 la primera película sonora en ese formato, otro hito de la historia del cine mundial. Se llamó Peludópolis, duraba ochenta minutos y continúa con el género de sátira política al aludir nuevamente al apodo de Yrigoyen y criticar supuestos mecanismos de corrupción en su gobierno.
Mientras tanto en EE. UU. Walt Disney había fundado en 1920, junto a su hermano Roy, el Disney Brothers Studio dando comienzo a la industria del cine de animación en ese país. En 1928 crea el personaje de Mickey Mouse, su primer gran éxito que le dará proyección internacional.
Ante la imposibilidad de competir con la empresa de Disney, que tenía mayor tecnología y capacidad de producción, el laboratorio de Cristiani se dedicó al doblaje y subtitulado de las películas extranjeras.
En 1941 Walt Disney vino a Argentina para acompañar el estreno de su películaFantasía. Conoció la obra de Cristiani y le ofreció empleo en sus estudios. El argentino rechazó la oferta, y decidió seguir apostando por nuestro país, ya que su laboratorio, además, se había convertido en uno de los más importantes del país y no quería abandonar su empresa.
Lamentablemente dos graves incendios en sus laboratorios, uno en 1957 yotro en 1961, provocaron que toda la producción de Cristiani desaparezca. Sólo se preservaron sus filmes Los que ligan (1919), Firpo-Dempsey(1923), que presentaba una parodia del combate de box entre Jack Dempsey y el boxeador argentino Luis Ángel Firpo que se perdió años más tarde y El mono relojero (1938).De El apóstol sólo nos queda el afiche y algunos pocos fotogramas.
Después de ambos incendios, Cristiani se retiró y fue olvidado por un largo período, hasta que a principio de los años ochenta se le rindieron homenajes tanto en Argentina como en Italia.
Fue uno de los tantos pioneros del cine nacional. Murió en su casa de Bernal el 2 de agosto de 1984. Si quieren conocerlo más, este es un breve documental en el que cuenta los comienzos del cine de animación en nuestro país.
https://www.youtube.com/watch?v=x5Yks1ec9O8&ab_channel=JorgeAlbertoSurracoBabino
Su obra quedará como una de las más importantes dentro de la historia del cine.












