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Esas cosas de Don Catarro y Doña Carraspera

Dr. Roberto Zaldua.

– Doña Carraspera (como si tuviera una lanita en la garganta): ¡Qué me dice don Catarro! Ahora parece que salimos en LA VOZ.
– Don Catarro (arrastra una tos quejumbrosa): Parece que sí… Era tiempo que se acuerden de nosotros…
– Doña Carraspera: Se ha hecho Justicia. Fuimos olvidados toda la vida. Penosamente, arrumbados en la laringe y en los bronquios…
– Don Catarro: y ligando críticas y maldiciones de todo el mundo: “¡Ay, Doctor, sáqueme este piojoso catarro que no me deja vivir”!, “¡¿Cuándo se me irá esta carraspera?!! “ La muy hincha aparece en los momentos más inoportunos”.
– Doña Carraspera: (imitando gravemente al médico) “Quédese tranquila, m’hija, le daré un fuerte antihistamínico y de la carraspera y de su laringitis estridulosa no quedará ni el rastro”.
– Don Catarro: Lo que pasa es que nunca se valoró el importante servicio que prestamos.
– Doña Carraspera (confidente): Bueno, Don Catarro, entonces vamos a contarles a las amigas y los amigos lectores para qué estamos…
– Don Catarro: Vean, nosotros no somos tan malos como nos pintan. Al contrario, muchas veces hacemos un trabajo maravilloso y colaboramos para que la “casa” esté impecable.
– Doña Carraspera: Este dúo vive en el aparato respiratorio, sabe. Don Catarro en la parte del fondo, atrás, y yo, en la piecita de adelante, que se llama laringe.
– Don Catarro: Sí, bueno… tan al fondo, no. Digamos que me pueden encontrar, GPS, por favor, siguiendo un pasillo bastante largo que se llama tráquea. Termina como si fuera una horqueta en otros dos pasillos. Son los bronquios. Siempre ando por esos andurriales vigilando y limpiando.
– Doña Carraspera: Claro…nosotros somos una plasticola que estamos para  empantanar a los virus, las bacterias y otros pájaros de mal agüero que no tienen mejor idea que  empollar adentro de los pulmones.
– Don Catarro: Jah! Eso si nosotros los dejamos… Pero no nos van a gambetear así porque sí. Estamos 24 x 7 en alerta. A troche y moche, tenemos servicio nocturno.
– Doña Carraspera: Pero la gente es desagradecida… ve… porque ahí, por ejemplo, es donde nos empiezan a cuerear… “No termino de pegar los ojos que me agarra la tos y el catarro”.
– Don Catarro: … pero él o ella no se dan cuenta que, gracias a nuestra encomiable labor, se están salvando, a lo mejor, de una neumonía.
– Doña Carraspera: tal cual… muy sabias su palabras, Don Catarro.
– Don Catarro: nosotros (como dando clase) nos producimos en la propia pared de la laringe, de la tráquea y de los bronquios. Esas cañerías tienen una capita que las recubre en la parte de adentro. Esa capita detecta, es un poco detective: no bien se da cuenta que entró polvillo o esos sabandijas de los virus o la patota ésa de las bacterias… ahí nomás me produce, me fabrica a mí. Aparezco yo y quedo de servicio hasta que los echo a todos, patitas a la calle.
– Doña Carraspera: Bueno, Don Catarro, no se mande tanto la parte y reconozca algo de Doña Tos…
– Don Catarro:… Ah sí, es cierto. No la tengo que olvidar. Ella da el empujón final. Es como un gran ventarrón que arranca desde el fondo y atropella. Cuando llega, yo tengo perfectamente controlada la situación.
– Doña Carraspera: y Doña Tos despeja todo hacia la salida… y a Ud. también lo despeja muchas veces… lo expectora…
– Don Catarro: Y sí… ése es mi destino final… pero lo tengo asumido, vea. Porque, además,  ya sé que la capita, ese delicado terciopelo que está en la tráquea y en los bronquios, la mucosa, me va a fabricar todas las veces que haga falta. Y así renazco a  mi modesta vida.
– Doña Carraspera: ¿ Sabe que me quedé pensando Don Catarro? Que existen muchos pero muchos jarabes expectorantes.
– Don Catarro: Sí, pero para mí, el mejor expectorante, el que más me ayuda, es el agua.
– Doña Carraspera: Ahí sí que me descolocó…
– Don Catarro: ¡El agua, como lo oye!. Porque cuando una persona toma mucha agua, esa agua remoja y enchirla las mucosidades, las afloja…Fíjese que a Ud. también le da una manito.
– Doña Carraspera: ¡Y pensar que hay gente que no la puede ni ver, sin ir más lejos mi cuñada! No le prueba un sorbo…Ni en verano…
– Don Catarro: Y eso está mal, ve. Porque el agua viene, me humedece, me empapa y me madura.
– Doña Carraspera: Es porfiada… Ella dice que le cae mal…
– Don Catarro: ¿Y toma mate?
– Doña Carraspera: Ah, todo el día. Se levanta con la pava incorporada.
– Don Catarro: Bueno, ahí tiene.
– Doña Carraspera: Y también hay gente que toma jugo de naranja o de pomelo y eso es una manera de tomar agua…
– Don Catarro: Seguro… muchas frutas contienen agua y, en el caso de la naranja y el pomelo, está la vitamina C…
– Doña Carraspera:… ¡que es la mejor vitamina del mundo!
– Don Catarro: todas las vitaminas son buenas pero a nosotros las que mejor nos viene es la vitamina C. “Con C de cítricos”.
– Doña Carraspera: es una suerte vivir acá, en una zona tan naranjera.
– Don Catarro: (súbitamente) Doña Carra…, ¿no siente el olor?.
– Doña Carraspera: ¿Qué…!!  ¿ A naranja?.
– Don Catarro:  ¡Pero nooo…es olor a cigarro!!
– Doña Carraspera:¡ ¿Otra vez fumando?!. ¿Cuánto hace que tiró?… Este hombre se está amasijando pucho a pucho…
– Don Catarro: … y a mí me hace echar los bofes… Yo tengo un límite. No puedo estar todo el día barriéndole todos esos venenos que manda para adentro. Hay una falta de consideración.
– Doña Carraspera: Ya lo creo. Nos hace yugar a lo burro. Pero si él sigue fumando, no hay ambiente que luzca…
– Don Catarro: …¿leerá los simpáticos mensajes que traen los atados: enfisema, bronquitis, cáncer, aterosclerosis, infarto….? Escuche… Cuando fuma me pongo de todos colores: a veces, amarillo. O verdoso, cuando no marrón y, ocasiones, negro subido… (reflexionando). Y, claro, con tantos venenos…
– Doña Carraspera:… y si viene rojizo , mejor que salga patitas para el médico. Yo sé por qué le digo…
Bueno… Don Catarro, vayamos a rasquetear un poco que, si no, se nos viene la depre a nosotros. Y después, véngase a saborear unos amargos a la cuerda vocal izquierda
– Don Catarro: No, mejor la espero en el bronquio derecho. Es más ventilado… ¡¡Y no se olvide las tortas fritas!!

Dr. Roberto Zaldua.