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La educación, ¿servicio esencial?

Busto de Domingo F. Sarmiento en la Escuela Primaria Nº 10 de Zárate.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto que declara a la educación como “Servicio Estratégico Esencial”, con el fin de garantizar 180 días de clases en las escuelas públicas del país y evitar que los alumnos pierdan días de clases por los paros docentes. La iniciativa recibió 131 votos afirmativos, 95 negativos y dos abstenciones.
El proyecto tuvo el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques aliados del oficialismo como el MID, CREO, Independencia, Producción y Trabajo, y Buenos Aires Libre, en tanto que fue rechazado por el grueso de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda.
La iniciativa declara a la Educación como Servicio Estratégico Esencial en todos los niveles y modalidades comprendidas en la obligatoriedad escolar, para garantizar la protección y promoción integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes en el cumplimiento efectivo del ciclo lectivo completo.
En ese sentido señala que el Estado Nacional y las provincias deberán garantizar el derecho a la educación durante los días de clases afectados por paro o huelga docente y no docente y deberán establecer un sistema de guardias mínimas obligatorias.
Por supuesto, este proyecto al ser tratado generó disputas, porque como en mucho casos, entran en coalición dos derechos, el de la educación y el de la huelga, por lo que los argumentos esgrimidos por quienes lo apoyan y quienes se oponen, encuentran puntos claros.
Para los promotores el proyecto busca que “en el caso de una medida de fuerza federal, la escuela debe estar abierta para que ese día reciban a los chicos que den clase de acuerdo a la organización de la escuela y que además garanticen los otros derechos que hoy garantiza la escuela, como el derecho alimentario”.
Desde la oposición, sostienen que el proyecto lo único que busca “es regular el derecho de huelga .
Al calificar a la educación como servicio estratégico esencial, se estaría tomando una decisión – que algunos comparten más, otros menos- pero que reafirma el papel central que deben tener los alumnos y la educación en lo que es la construcción de una sociedad mucho más equitativa porque los niños no son objetos de nadie, ni de los sindicatos, ni de los gobiernos ni de los padres es por eso que no se puede teatralizar una preocupación- sea u no otro sector- cuando la escuela pública se derrumba y los padres ya no saben qué hacer porque tampoco la escuela de gestión privada es una solución cuando el bolsillo no alcanza, y estas también viven el deblace de una economía empobrecedora.

Busto de Domingo F. Sarmiento en la Escuela Primaria Nº 10 de Zárate.