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Dejarán de cargar nafta a motociclistas sin casco

El gobierno municipal aplica rigurosamente su fase punitiva saliendo a castigar a conductores y motociclistas; tratando de apuntalar el caos de tránsito que hoy es la ciudad de Zárate.
Por un lado, los motociclistas deben estar atentos porque el miércoles pasado el intendente anunció que en dos semanas se iba a aplicar su primera medida, la de no cargar nafta a motociclistas sin casco con el fin de obligar a la utilización de este elemento de seguridad.
Esta medida no es nueva y se está aplicando desde hace ocho años en diferentes municipios de la provincia sin éxito alguno. De hecho las petroleras acompañaron tal iniciativa colocando cartelería en las playas de carga y surtidores pero todo comienza y acaba en el factor humano. Los playeros no están para eso y no quieren ser el “poder de policía” para decidir a quién cargar o no.
Por un lado, la medida, en función de lo manifestado por el intendente, se debería estar aplicando la semana que viene. Pero la mayor duda radica en quién controlará tal situación ya que los playeros se niegan a tener un conflicto con un comprador.
La situación es clara, viene una persona en moto, sin casco, y el que tiene que hacer cumplir la medida es el playero, cara a cara con el cliente. Y ocurre tal diálogo. “No te cargo porque no tenés el casco”; “estoy trabajando, por favor. No me la compliques”. O también este otro diálogo; “dale, no ves que mi casco lo está usando mi hijo, estoy yendo a dejarlo en la escuela. No me alcanza la guita para comprar otro para mí”.
A raíz de esto comienza un diálogo que va escalando en violencia y todo puede terminar en una pelea. Es así. La violencia social está esperando cualquier intersticio para aflorar. Y ya ha pasado que playeros fueron agredidos por no querer cargar nafta y ni la policía o el Centro de Operaciones Zárate (COZ, antes DPU) le dieron respuesta o intervinieron. Por lo tanto, los playeros no quieren esa responsabilidad.
Entonces, la solución sería colocar un patrullero en cada estación de servicio, descuidando la prevención y el patrullaje en otras zonas de la ciudad.
Finalmente, no hay perspectiva que esta medida, por más buena que sea en la práctica y ejemplificadora desde lo punitivo, se aplique efectivamente en Zárate.
CONTROLES DE ALCOHOLEMIA VOLUNTARIOS
Una de las renovadas ideas que comentó el intendente Matzkin fue la implementación de “controles de alcoholemia voluntarios en bares y boliches”.
A diferencia de la anterior medida, de no cargar a quien no traiga casco, ésta resulta más efectiva a juzgar por su aplicación en otros distritos bonaerenses.
En realidad, se trata de una modalidad muy utilizada en otros países, la colocación de alcoholímetros en bares y boliches bailables con el objetivo de evitar que los conductores regresen a sus hogares alcoholizados.
En la Argentina, según la legislación, la tolerancia de alcohol en sangre es cero y es por ello que el que tomó, aunque sea sólo una copa de vino, ya sabe que está en infracción.
Lo que anunció el intendente Matzkin es que se reunirá con comerciantes de locales nocturnos para aplicar tal medida. Y que los equipos, o sea los alcoholímetros, los deberá adquirir el comerciante. Y cada equipo cuesta entre 100 mil y 150 mil pesos, además del kit de pipetas que se utilizan para cada soplada. Por lo tanto, habría que ver cuántos locales de esparcimiento nocturno podrán, o querrán, adquirirlos por el costo de forma voluntaria. Aquí deberá haber una ordenanza que regule, promueva y obligue a los pubs, cervecerías y demás locales a realizar estos test voluntarios.
TEST DE ALCOHOLEMIA OBLIGATORIOS
Por otro lado, el Municipio comenzará a realizar test de alcoholemias obligatorios en la vía pública con el afán de retener el registro de conducir y de aplicar multas a quienes circulen alcoholizados.
El intendente dijo que “dentro de muy poco”, habrá controles de alcoholemia; sin establecer plazos certeros. Las multas sí las confirmó, serán de $1.400.000 y unos seis meses sin poder circular al suspender cada licencia de conducir. “No perdonaremos nada”, advirtió Matzin.
Sin embargo, cada alcoholímetro profesional cuesta entre 650 mil pesos y un millón. Y deben ser homologados para que la multa pueda ser aplicada, con lo cual costará otro tanto su homologación.
Actualmente, el municipio cuenta con 2 de estos aparatos aunque el intendente anunció la compra de más cantidad para comenzar a aplicar este plan.
Ahora bien, como todo comienza y acaba en el recurso humano y financiero, cuánto será la inversión pública en este nuevo esquema de control de la nocturnidad vinculada al tránsito. Qué comercios se verán perjudicados y cuál será la respuesta de dichos locales que verán tocados sus intereses. Por ejemplo, un boliche en la costanera o un local céntrico. Y las fiestas de fin de año. Cómo se controlará esto. Y en los accesos a la ciudad.
Si el factor humano se abocará a multar y realizar estos controles qué sucederá con la seguridad. Hoy en día, el municipio está famélico de ingresos, muy apremiado financieramente, y cada acción resulta una manta “muy corta” junto a un presupuesto acotado que se tiene para administrar los operativos de cada fin de semana, a la par de nocturnidad conflictiva en una sociedad conflictiva. Si hay patrullas y móviles del COZ haciendo controles de alcoholemia, quién controla los barrios. Con qué recursos se contará sabiendo que se deben abonar horas extras al personal de seguridad y a los agentes municipales.
EL MAL HABITO DE LAS PANTALLAS
“Gran parte depende de la conducta de la sociedad”, aseguró el intendente al referirse a la compleja situación del tránsito que vive hoy la ciudad. Habló del no uso del casco, del alcohol y nada dijo de las pantallas.
Lo que obvió comentar el intendente es que la mayor cantidad de accidentes de tránsito se dan a toda hora del día, muchos de ellos, la gran mayoría, en horario diurno. Hasta con camiones repartidores que están trabajando, durante la semana, o deliverys que deben circular rápido para llevar más plata a sus casas.
“Hipocresía salió del grupo”, casi todas las personas manejan mirando sus celulares. Todo es excusa, un GPS; un nuevo video o responder un mensaje. De hecho los automóviles nuevos vienen con pantallas. Y eso cómo se controla.
En cualquier accidente de tránsito, el comunicador o periodista debe agregar en su crónica, “por causas que están tratando de esclarecer se produjo tal o cual accidente”. Traducido, y entrelíneas, el lector despierto sabe que algo pasó. O se durmió el chofer o tuvo una distracción. Y basta con sentarse en una esquina a mirar el tránsito, casi todas las personas circulan mandando mensajes de audio por whatsapp, hablando por teléfono o likeando historias en instagram aprovechando el semáforo. Avanzan sin mirar y ocurren todo tipo de accidentes.