
La imagen de Franco con anteojos de sol, auriculares, su moto, una tranquera y la inmensidad rural será la postal que lo recordará a los ojos de la ciudadanía y de quienes no lo conocían. Debajo, la leyenda “Justicia para Franco”.
Así amaneció la ciudad a finales de la semana pasada, con su foto pegada con cinta en muchos postes de la calle. La contracara de este folleto es otro afiche, con la foto de “Toti” Pereyra y su hijo Julián abrazados frente a una mesa con un salame y un vino. La leyenda que resume la foto es “asesinos de Franco Russo”.
La ciudad sigue conmovida, expectante de que la justicia investigue y determine la culpabilidad de padre e hijo (Toti y Julián Pereyra) en el asesinato a sangre fría ocurrido a principios de mes.
Por su parte, la fiscal avanza sin miramientos en la causa, cumpliendo plazos y siendo ordenada en la recopilación de pruebas y testimonios ante un caso de gran repercusión local.
Las novedad es que se está a la espera del resultado de la pericia profesional sobre el video, que trascendió y se volvió “viral”, y que muestra el forcejeo y la secuencia de disparos que terminó con la vida de Franco.
Luego de varias rondas de declaración de testigos, se siguen analizando las pruebas digitales. Los celulares ya se “abrieron” y ahora se espera el análisis del video para recuperar la relación conflictiva que tenía Russo con los Pereyra.
Además, la fiscalía investiga si hubo o no premeditación y las horas posteriores al homicidio, cuando “Toti” Pereyra, el homicida, decidió entregarse asumiendo su culpabilidad. Y luego, cuál es el grado de culpabilidad de su hijo, Julián. Quien sigue acusado de ser “instigador” .
Por el momento, la carátula sigue siendo “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.
Por otro lado, la fiscal analiza pedir la prisión preventiva de ambos detenidos en función de continuar con la investigación.
El homicidio de Franco
Franco Russo, de 28 años, vivía con su mamá y con su hermana Andrea. Tenía un local de venta y reparación de maquinarias para jardinería y construcción en Belgrano al 1400.
A una cuadra de su negocio vivía su novia, Agustina, vecina de los Pereyra en un edificio de departamentos. Ella, al igual que los vecinos, se habían quejado en varias oportunidades por los ruidos molestos, la música fuerte y los disturbios por la noche que provenían de la casa de Julián Pereyra.
Ese sábado 3 de agosto no fue la excepción: la novia de Russo fue a reclamarle que bajara el volumen y tuvieron una discusión durante las primeras horas del día. Julián llamó a su padre y Agustina se lo encontró en la puerta del edificio a Miguel Pereyra, le recriminó que su hijo nuevamente había estado con música fuerte toda la madrugada y no habían podido descansar. Discutieron y Pereyra enfureció.
Luego, la joven le contó a su novio lo que había ocurrido y Russo decidió enfrentarlos. No se conoce aún si hubo amenazas o qué sucedió para que Russo se altere y comience a buscar a los Pereyra para pelearlos.
Finalmente Russo esperó hasta que regresaron, padre e hijo, y se los encontró frente a su negocio.
En el video de una cámara de seguridad, la cual aún no fue verificada por la justicia, se observa que ni estacionaron el Volkswagen Golf blanco, Russo arremetió contra los Pereyra. Primero bajó Miguel Ángel que recibió los primeros golpes y cayó al piso. Después se ve que Julián interviene y Miguel Angel saca una pistola que llevaba en su cintura y dispara a quemarropa contra Russo. Luego ambos huyen.
En medio del forcejeo hubo cuatro disparos, tres impactaron en el cuerpo de Russo, quien murió a los pocos minutos en el lugar.
Según el resultado de la autopsia, Franco Russo recibió tres disparos: uno en el hombro izquierdo, otro en la axila y un tercero en el pecho, del lado derecho. Luego del crimen, el padre se entregó y al hijo lo hallaron en una vivienda abandonada de barrio Saavedra y en el fondo se encontraba el auto Golf blanco.










