Donde hay bandera, hay escuela. Donde hay escuela, hay un maestro que continúa la labor diaria de la docencia. Una profesión poco remunerada pero gratificante en un saludo por la calle de alguien que creció, que ya es un hombre, una mujer; pero que grita; “chau seño”; “chau profe”.
Sólo las personas que fueron docentes, formales o informales, podrán encontrar en ese grito de alguien que al pasar lo saluda, luego de 20 años, como si el tiempo no hubiese pasado.
La escuela referenciada a nivel local con la docencia es la Primaria 10, Domingo Faustino Sarmiento, que ayer realizó el acto por el Día del Maestro.
Un acto sin las pompas de otros tiempos, un acto interno, sencillo, pero profundamente emotivo.
Como todo acto, tuvo un primer momento protocolar, con el ingreso de las Banderas de Ceremonia. El Pabellón Nacional de la Primaria 10 fue portado por Emilia Pascolatt, y sus escoltas, Jorge García y Ciro Manzanares. Bandera Bonaerense, Sofía Chaves y sus escoltas, Alma Vallejos y Guillermina Barreto. Por la Secundaria 22, la abanderada de la Nacional fue Briana Rolón, escoltas Florencia Basiloff y Tomás Pintos Darago. Y la Bandera Bonaerense, Lorenzo Zapata y sus escoltas, Catalina Maglioni y Martina Monzón.
Y se trató de un acto emotivo porque alumnos de la promoción 1975 colocaron una placa conmemorativa por los cincuenta años de egresados; “que perpetúa el vínculo entre la historia de la escuela y las trayectorias de quienes se formaron en sus aulas”.
A raíz de esto, ex alumnos de dicha promoción se hicieron presentes en el acto y también el profesor e historiador Sergio Robles, ex alumno de la Primaria 10 se hizo presente en la escuela para compartir tal homenaje.
También se entregaron obsequios florales a las ex maestras Stella Sciarreta, Susana Hernández y Graciela Guidi Finalmente, se colocaron ofrendas florales al pie del busto de Sarmiento en el ingreso al colegio.
Se trató, en realidad, de un homenaje de la escuela hacia los maestros, hacia la docencia. “Formar ciudadanos libres, críticos y comprometidos; sosteniendo con orgullo el nombre de Domingo Faustino Sarmiento. Apelamos a que su ejemplo, hoy inspire a nuestros docentes a seguir construyendo una escuela inclusiva, democrática y de calidad; donde cada niño y niña encuentre un espacio para crecer, aprender y soñar”, fue el mensaje que compartieron los docentes en el acto.
Como corolario del acto, se cantó el Himno a Sarmiento y los alumnos de 5to Año lo interpretaron con lengua de seña.





Palabras de Sergio Robles en su carácter de ex alumno
Es tradición en Zárate que la Escuela Primaria N° 10 D. F. Sarmiento sea escenario de los actos centrales en homenaje al maestro. Y con razón, porque en el predio escolar estuvo emplazada desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX la casilla que perteneciera al prócer y que habitara en la isla sobre el Arroyo Ñacurutú durante varios meses de 1885. En el patio de la escuela, además, se encuentra un retoño de la higuera de la casa familiar de Sarmiento, en la ciudad de San Juan bajo cuya sombra, según la tradición, tejía doña Paula Albarracín.
Y en esta ocasión el acto en homenaje al maestro tuvo un condimento especial, con la participación de una veintena de los egresados de la promoción 1975 y de sus maestras. Los ex alumnos descubrieron una placa conmemorativa y rindieron homenaje con una corona de laureles al prócer. Además, mostraron su gratitud con la escuela público haciendo donación de la pintura necesaria para dejar en condiciones el Salón de usos múltiples. En nombre de los egresados habló el prof. Sergio Robles quien expresó, entre otras consideraciones: “Fue en el seno de esta escuela primaria N° 10 donde no solo aprendimos a leer, a escribir y a calcular sino también a fortalecer valores básicos que promueven la construcción de una ciudadanía plena a través del pensamiento autónomo, la responsabilidad, el respeto al prójimo, la solidaridad y el amor a la patria. Fue en esta escuela pública donde ayer, nuestros padres depositaron la esperanza del ascenso social para nosotros, sus hijos, haciendo propia aquella utopía sostenida por Sarmiento y los hombres de su generación que vieron e hicieron de la educación pública una inversión del Estado para el progreso material y espiritual de sus pueblos”.
En otro párrafo expresó: “Por esa razón la escuela pública nació como un espacio de construcción igualitaria donde detrás del viejo guardapolvo blanco, convergieron los hijos de los trabajadores con los de profesionales quienes fueron, a su vez, producto del ascenso social de la generación anterior. Porque por encima de los muros que la contienen, la escuela ha sido y es, una voluntad creadora y transformadora, obra de quienes llevan adelante la siempre infatigable,compleja y no siempre valorada tarea de educar”.











