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  • El transporte local e interurbano en crisis

    17/12/2019

    El sistema de transporte de pasajeros está atravesando una profunda crisis en el Interior del país; y más aún en el Interior de la provincia. El gobierno de Cambiemos ha recortado subsidios a mediados del año pasado y, a la par, ha autorizado un aumentado del precio de los combustibles; generando así un desfasaje financiero muy difícil de sostener para los empresarios, las cooperativas y los Estado en donde el servicio está municipalizado.
    Precisamente a raíz de esta situación la Línea 57, de la empresa Atlántida y que unía Zárate con Capilla del Señor y Pilar, dejó de funcionar este año.
    En rigor, los desfasajes económicos se cubren de dos maneras, con aumentos de tarifas o con subsidios. Y está claro que el aumento tarifario ya fue muy duro para el bolsillo de los usuarios y por cuestiones electoralistas el gobierno de Macri y Vidal decidieron congelar los aumentos hasta estos días. Por lo tanto se espera novedades de las nuevas autoridades nacionales y provinciales al respecto.
    Aparte un boleto “caro” termina mermando la cantidad de pasajeros y eso hace que el negocio deje de ser rentable para los transportistas. En este círculo vicioso todos pierden: los usuarios son los primeros en la lista porque acceden a un servicio caro, deficiente, con frecuencias cada vez más laxas y recorridos rígidos que no siempre se acomodan a las necesidades de los pasajeros. Por otra parte, cuando los números no cierran y los empresarios ajustan el cinturón y acuerdan una reducción de frecuencias con los gobiernos, entonces los perjudicados son los trabajadores. Cuando salen menos coches, hay menos choferes manejando. Asimismo, los dueños de las empresas tampoco se benefician de un sistema en crisis aunque no pierden dinero, sino que les cuesta sostener su nivel de ganancias. En definitiva, todo el sistema termina resentido.
    Este esquema se visualiza mejor en los transportes interurbanos a Lima y Campana, mantenidos por empresas privadas; y en la propia línea de La Nueva Metropol a Capital Federal; donde crecen los reclamos por la falta de coches en horarios pico y la limpieza y el mantenimiento de las unidades.

    El transporte de línea local

    A partir de marzo comenzó a funcionar, oficialmente, el Sistema Integrado de Transporte (SIT) con todas sus líneas. No se trató, técnicamente, de una municipalización del transporte ya que se creó una empresa que lo administra, llamada SAPEM Transporte. Pero es el propio Ejecutivo municipal quien la financió con su capital inicial y la compra de coches como también mensualmente con erogaciones millonarias para mantener el servicio.
    Pero la SAPEM Transporte también tiene sus propios recursos financieros, aunque son insuficientes.
    Por un lado, y en cuanto a los subsidios, reciben nada más que 20 pesos por cada litro de gasoil independientemente de la suba del precio de las naftas; las cuales hoy se encuentran en 58 pesos el Euro Diesel y más de 60 pesos el Euro Diesel Infinia, que utilizan los 25 coches 0 km que tiene la flota. Pero el costo del boleto del SIT es de $23,60 el mínimo y $28,90 a Lima.
    Según remarcaron desde el municipio, el boleto de micro siempre acompañó al costo del litro de gasoil. Pero hoy con el aumento de los combustibles la brecha creció exponencialmente y esta diferencia la debe abonar el propio Ejecutivo municipal, saliendo al auxilio de la propia SAPEM Transporte que se creó con el fin de que se autofinancie. En este sentido se escudan, desde el Ejecutivo municipal, que el transporte público “en ninguna parte del mundo es rentable y siempre tiene que estar el Estado para compensar las diferencias millonarias”.
    Por otro lado, y más allá de los subsidios, existe también otro recurso financiero, el cobro de una “compensación” que antes giraba la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) pero que a mediados del año pasado comenzó a articularse con los gobiernos provinciales por iniciativa del gobierno nacional.
    En este caso dichos fondos, que se utilizan para compensar la diferencia entre el boleto y el precio del gasoil, vienen “retrasados”; según argumentaron desde la SAPEM Transporte; acompañando una crítica al último año de gestión de Macri respecto a su política en materia de transporte.
    Es por ello que en este contexto frágil desde lo financiero, desde la SAPEM Transporte aguardan definiciones en este sentido como también el resto de las empresas privadas que mantienen servicios interurbanos de transporte de pasajeros.