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  • La crisis en escena, a la espera de los benditos protocolos

    13/11/2020

    (*) Por Julio Belando

    Finalmente, y tras mucho debate, idas y vueltas, el Gobierno Nacional aprobó la apertura paulatina de los teatros en todo el país, con una capacidad limitada al 30 % de su aforo total. No fue fácil la resolución, fue el resultado de una lucha mancomunada entre los gremios de actores, bailarines, técnicos, músicos y la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET), entidades que desde el principio de la pandemia habían alertado sobre el catastrófico año que sobrevenía para el sector y comenzaron a entrever posibles protocolos y adecuación de espacios junto a especialistas como el Dr Pedro Cahn, de la Fundación Huésped.
    Como hemos dicho, el teatro fue la primera actividad en cerrar, aún antes de la declaración oficial del aislamiento social por pandemia decretado el 20 de marzo pasado, sabiendo que iba a ser de las últimas en retornar. La actividad artística, 7 meses después de una inimaginable – por su extensión- “cuarentena”, el teatro, la hotelería y la gastronomía, son las actividades más golpeadas de la economía nacional.
    Mientras la gastronomía comenzó hace un par de meses a ver la luz poco a poco, lo mismo que la hotelería más recientemente, el teatro y los cines quedaron rezagados. Seguramente, el sector tiene menos poder de lobby que las grandes cadenas hoteleras.
    Todos hemos entendido que el “virus se transmite con mayor facilidad en espacios cerrados, sin ventilación y con aglomeración de gente”; por supuesto, como todos los virus. Pero si la gente se puede concentrar en mini o supermercados o en sucursales bancarias que pueden ser pequeñas, no vemos la razón por qué no pueden hacerlo en grandes salas de concierto, por ejemplo, con todos los recaudos requeridos para cualquier otra actividad, teniendo en cuenta obviamente las características particulares de la misma.
    Cuando el Gobierno Provincial anunció el permiso para el turismo de verano en la Costa Bonaerense, pero sin teatros, ni cines ni discotecas, se basó en las recomendaciones de infectòlogos sobre los lugares más propicios para el contagio, tal lo expresado en el párrafo anterior. Pero la lógica dice que, si hay un protocolo para los supermercados, los gimnasios o los bancos, también debe haberlos para el teatro. Así fue como una fuerte campaña en las redes sociales y en los medios de comunicación, logró torcer el brazo de esta decisión, y en menos de 48 hs. , el ministro de Producción, Augusto Costa, tuvo que admitir que abrirían los teatros en la costa, junto las playas y los hoteles.
    Eso pasó hace 15 días. Pero la apuesta más fuerte de actores y productores (por el volumen de la actividad y el riesgo del negocio) es sin dudas la ciudad de Buenos Aires, que había prometido la apertura la semana pasada y no la activó. Inmediatamente, se desató una nueva campaña en las redes y manifestaciones artísticas en la calle de la Capital, sobre todo en av. Corrientes entre Talcahuano y Libertad, donde están la mayoría de los teatros más emblemáticos. 
    Artistas y empresarios llevan adelante esta movida que a esta altura de la semana no tuvo respuestas. Pero el Gobierno Nacional y el de CABA, a través de distintas fuentes, lo dan por hecho. Tomaron el compromiso, pero aún no se pusieron de acuerdo con el protocolo.
    LA PROFUNDIDAD DE LA CRISIS
    La profundidad de la crisis ha sido tal que la Asociación Argentina de Actores, el gremio que agrupa a la mayoría de los trabajadores de cine, teatro y Tv, afronta una situación muy difícil con su obra social, la OSA, prácticamente fundida. La cantidad de actores que, sin posibilidad de trabajar, ha pasado necesidades durante todo el año es enorme. Ante la falta de recursos   de la AAA, la ayuda provino de parte de SAGAI, el otro gremio de actores que manejan entre otros famosos, Pablo Echarri, Pepe Soriano y Jorge Marrale. SAGAI se encargó de hacer llegar regularmente alimentos y medicación a todos los socios en situación de extrema vulnerabilidad.
    La solidaridad del público y de diversas entidades, como La Fundación Sipas contribuyen a diario a paliar esta situación de extrema gravedad nunca antes vivida. Es por eso que la necesidad de volver a los escenarios y los sets de grabación se hace imperiosa, y esa necesidad es más fuerte entre actores y músicos, más allá de lo angustiante de la situación empresarial de productoras y salas. Las medidas de reapertura anunciadas son apenas un aliciente. Ahora hay que ver cómo arrancar. Pero, insisto, todavía falta el protocolo final.
    LOS PRIMEROS ESTRENOS
    Si todo sale como se ha previsto estos días, los primeros en volver a los escenarios porteños serían Luis Brandoni con David Di Nápoli con “El acompañamiento”, el clásico de Carlos Goroztiza que Carlos Rottemberg pospuso en marzo. El debut sería la próxima semana (protocolo mediante) en una de sus salas del Multiteatro.  También largaría en punta, una propuesta trabajada y postergada desde agosto por Flavio Mendoza en el Teatro Broadway:  Se trata de “Un estreno o un velorio”, una comedia con Carmen Barbieri, Georgina Barbarossa y Nicolás Scarpino, además del propio Flavio, quien fue el primero en adaptar completamente la sala en agosto, y aún espera el PROTOCOLO
    La mayoría de los espectáculos que volverán son reposiciones, con pocos artistas en escena en todos los casos. Además de los ya nombrados, se esperan reestrenos en salas oficiales, sobre todo en el Teatro General San Martìn. Todos están pidiendo pista. Pero, antes que nada, reitero: hay que aprobar de una vez los protocolos.