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  • Teatro en pandemia: regreso sin gloria pero con esperanzas

    12/2/2021

    Tras la reapertura de las salas teatrales y espacios culturales con público presencial a principios de diciembre, muchas fueron las expectativas puestas en la temporada veraniega por parte de artistas y empresarios. Pero la verdad es que se trató de un acto básicamente simbólico y cargado de heroísmo por parte de quienes mucho arriesgaron, sobre todo en las plazas turísticas. Ya, promediando el verano, hay que reconocer con resignación que la temporada en la costa bonaerense, principalmente en Mar del Plata, fue un rotundo fracaso. Pero no hay que buscar la causa sólo en la pandemia, el temor del público y el escaso turismo; otros factores influyeron también en que sea esta la peor temporada de la historia, entre ellas, la crisis económica y el poco interés que despiertan los títulos que se pueden ver.
    Está claro que la escasa y pobre oferta se debió al poco incentivo que los productores encuentran en trabajar para el 30 % de capacidad de las salas que no llegan a compensar los costos de las grandes obras de antaño. En ese contexto, sólo sobresalieron por concurrencia y calidad los espectáculos de Mauricio Dayub (“El equilibrista”) y el de Virginia Lago (“Gracias María Elena), que acaba de ganar el Premio Estrella de Mar de Oro.
    Por suerte no todas son malas en esta atípica temporada y Carlos Paz, a contracorriente de todo lo previsible, se convirtió en la plaza líder del verano, con espectáculos que superaron los 2000 tickets semanales como el de Fátima Flores, “Tres empanadas”, la obra de Flavio Mendoza; “La mentirita”, que protagoniza Ileana Calabrò o “El show del flaco Pailos”. Pero claro, la clave está en que la ciudad cordobesa se permitió mayor inversión en figuras y espectáculos en tanto que la Provincia permite un protocolo con un 50 % de aforo y tiene un fuerte turismo de fin de semana, alentado por grandes ciudades cercanas como Córdoba, Rosario o Río Cuarto.
    Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires, el centro neurálgico del acontecer teatral, la actividad se va recuperando a paso lento, pero afortunadamente firme, sobre todo basada en éxitos de temporadas anteriores como la ya mítica “Brujas”, el musical de culto “Casi Normales”, otro clásico del musical como “A Chorus line”, el espectáculo humorístico de Dalia Gutman “Tengo cosas para hacer” y algunos estrenos de calidad como “Jaurìa”, a los que se suman otros del teatro independiente, que la viene remando como puede. Las cifras que arrojan las dos últimas semanas en CABA denotan un paulatino crecimiento de la concurrencia, lo que alienta a pensar que podría ser el preludio de una buena temporada de invierno.
    LOS QUE APUESTAN A PLAZAS NUEVAS
    Por otro lado, y èste es un dato para tener en cuenta a futuro, están las compañías nómades o las que apostaron a plazas nuevas como la movida que está haciendo Cacho Garay con su espectáculo humorístico en Mendoza y otras ciudades del interior de la zona cuyana, que es realmente exitosa en una plaza para nada usual, o la revelación de Wally Iturriaga, un fenómeno salido de Youtube que se pasea tanto por ciudades de la costa como por salas del Gran Buenos Aires con su espectáculo “Yenny, la paraguaya”, con una rotunda aceptación por parte del público más joven. Lo que no deja de sorprender dentro del contexto actual que sigue siendo de pandemia.
    La buena y gran noticia sigue siendo que el teatro ha demostrado, en todo el mundo, ser un lugar seguro. No hay reportes de ningún lugar, donde la gente se haya contagiado por concurrir a una sala teatral, y eso habla a las claras del buen funcionamiento de las medidas sanitarias que los espacios y el público respetan.
    EL TEATRO ES UN LUGAR SEGURO
    Más allá de las prevenciones lógicas que el público ha tomado en las primeras semanas y la cautela con la que acogió el regreso del teatro, hoy por hoy ha quedado demostrado que pocos espacios públicos son tan seguros como el espacio de un teatro. De hecho, en Madrid, donde se cumple una cuarentena estricta y todo permanece cerrado por la noche, los teatros siguen a telón abierto y con un 75 % de aforo, lo cual le ha permitido a la actividad tener un gran respiro en medio de tanta tragedia. Dato aparte: Nuestro compatriota y gran actor Miguel Ángel Solá acaba de estrenar en la capital española su ya probado éxito “Doble o Nada”, y la respuesta del público ha sido excelente.
    Los teatros cumplen con todos los protocolos de seguridad aprobados por Nación, y estudiado por meses entre AADET (la Asociación de Empresarios Teatrales) y la Fundación Huésped. Es mucho más seguro el teatro, que la cola del banco, del supermercado y, por supuesto, que concurrir a un bar o a una playa pública Lo cual demuestra que la concurrencia a espectáculos en espacios teatrales es una de las actividades de esparcimientos más seguras a las que hoy se puede asistir.
    El esfuerzo de artistas, empresarios, productores y todos los involucrados en el trabajo teatral que implica a miles de personas en nuestro país se ve aún en serio riesgo a causa de la pandemia, pero esta esperada y rezagada vuelta nos devuelve un poco de esperanza. Necesitamos el acompañamiento del público para recuperarnos del todo, ya que como decía García Lorca ” un pueblo que no ayuda o no fomenta su teatro está muerto ya o moribundo” Para cerrar, quiero recalcar algo de lo que estoy convencido: No hay público más respetuoso que el que va a ocupar una butaca en el teatro.
    No hay lugar de esparcimiento más seguro en pandemia que una sala de teatro. Acompañemos con tranquilidad la vuelta a los escenarios de nuestros artistas. Apoyemos nuestra Cultura.

    Por Julio Belando.
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