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  • Reflexiones a seis años de Ni Una Menos

    3/6/2021

    Lo que ocurrió en todas las calles el 3 de junio de 2015 fue el punto de partida, una expresión de parte de la sociedad, mayoritariamente mujeres, repudiando la violencia en su máxima expresión: los asesinatos de mujeres a manos de hombres que la consideran su propiedad.
    El movimiento fue impulsado por el femicidio de Chiara Páez, el 10 de mayo de 2015. La adolescente, que entonces tenía 14 años, estaba embarazada. Su asesino fue su novio, Manuel Mansilla, quien la golpeó hasta matarla y la enterró en el patio de la casa de sus abuelos en Rufino, Santa Fe. Al día siguiente se halló su cuerpo y fue el detonante.
    Luego de tantos crímenes de hombres que mataban a mujeres por odio de género, comenzó la organización de marchas a nivel nacional. La convocatoria se inició en las redes sociales, a ella se sumaron periodistas y referentes sociales, que fueron las caras visibles de una multitud que dijo basta.
    No fue una manifestación, sino reclamos que varios sectores sociales pedían y piden desde hace tiempo. Las repercusiones de ese grito fueron de inmediato: Tras esa primera marcha en Argentina, la consigna se masificó en manifestaciones en Latinoamérica, Europa y Asia. Llegó a Uruguay y Ecuador en 2015; a Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Nicaragua y Chile en 2016; también a Italia, Francia, Turquía, Alemania, Suiza, Canadá, Estados Unidos, China, Holanda, Bélgica, Paraguay, Guatemala, Costa Rica, Honduras, República Dominicana, España e Italia entre

    2015 y 2018.
    Este movimiento fue creciendo y acompañando e impulsando acciones que se convirtieron en leyes de la Nación Argentina como es la ley de resarcimiento económico a hijos de víctimas de violencia de género (la Ley Brisa), sancionada en 2019, la Ley Micaela, que lleva el nombre de una víctima de femicidio, fue sancionada en 2018 y establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública en los tres poderes estatales.
    Si bien ha habido avances legislativos, los reclamos originales se mantienen latentes. Las consignas que existieron desde aquella primera marcha siguen sin tener una solución, una realidad que se agudizó en pandemia, dado en primera instancia por el encierro y la convivencia forzada, así como factores estructurales de base que resultan notables, como el desempleo, la desigualdad en la distribución de las tareas de cuidado entre los géneros, entre otros.
    El fin a la violencia de género y la declaración de la emergencia en la problemática, garantizar a las víctimas el acceso a la justicia, la publicación de estadísticas oficiales de víctimas de violencia de género, la implementación de la Educación Sexual Integral y la protección de las víctimas con el monitoreo electrónico de los victimarios son reclamos que aún hoy tienen vigencia.
    Es urgente generar presupuestos municipales, provinciales y nacionales con una mirada integral en la cuestión de género. La prevención de la violencia requiere a toda la comunidad comprometida. Es una deuda que los candidatos que se postulen para las próximas elecciones expresen que acciones van a llevar adelante en caso de resultar electos, para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia de Género.
    Para ponerlo en perspectiva, desde el 20 de marzo 2020 al 20 de marzo 2021, en el marco del ASPO/ DISPO, se produjeron 279 femicidios, 8 transfemicidios y 20 femicidios vinculados de varones adultos y niños, 321 hijos e hijas quedaron sin madre y el 61 por ciento son menores de edad, de acuerdo informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” que coordina La Casa del Encuentro.
    Cada informe revela que el aumento del índice de violencia responde a medidas que no alcanzan.
    Dar visibilidad a las historias dolorosas que se conocen a diario; exigir y reclamar por medidas integrales y políticas públicas efectivas, no mirar para otro lado, seguir alzando la voz, ese debe ser el compromiso de la sociedad toda para generar un cambio cultural profundo que permita combatir este flagelo.
    Mañana 4 de junio se cumple otro triste aniversario para la historia de las mujeres zarateñas: el femicidio ocurrido hace 8 años de Rocío Juárez, la joven de 22 años violentamente violada y asesinada.
    Todos debemos comprometernos.
    Diputada Sandra Paris
    (Cambiemos)