
A mediados del año 1956, la desolación y la angustia llegó a nuestro país cuando la poliomielitis atacó sin piedad a nuestros hijos y seres queridos. La ciencia luchó para erradicar este flagelo, aún así su devastadora fuerza, había dejado en la sociedad un daño irreversible. Cereliza nace en Zárate como una esperanza para aquellos que fueron tocados con esta enfermedad. La Institución surge por un grupo de personas que no quisieron permanecer indiferentes y decidieron hacer frente a esta epidemia, investigaron, se prepararon, se unieron, juntando fuerzas en forma independiente al Estado y con mucho esfuerzo personal y económico crearon el 26 de Julio de 1956, lo que llamaron Centro de Rehabilitación para Discapacitados de Zárate, que hoy sigue siendo CERELIZA.
Los años pasaron, las secuelas de la polio han desaparecido, aunque no resultó gratis ni sencillo para ninguno de sus integrantes, ya que mantener durante 68 años una Entidad de servicios de salud a la comunidad sin ser un ente gubernamental es sumamente complejo e involucra una vocación solidaria muy profunda, muchas horas de entrega y una voluntad férrea a prueba de muchos enemigos, la indiferencia gubernamental, la falta de dinero, el egoísmo individual de las personas, y sobre todo la falta de compromiso para con el prójimo y con la discapacidad. A lo largo de los años, hemos comprobado que aunque existan leyes provinciales, nacionales y grandilocuentes discursos políticosde los funcionarios de turno, pero ni la vejez, ni la discapacidad está en la agenda política de nuestros gobernantes. Las leyes no se cumplen. La ayuda nunca llega al necesitado. En la actualidad y a través de todos los gobiernos, sólo la fuerza de las entidades intermedias es capaz de contener las necesidades humanas tendiendo la mano a quienes lo necesitan. Sólo el dolor y la tragedia movilizan los corazones de las personas y que realiza el milagro en la entrega, la ayuda, el servicio y la contención ante la fatalidad. Y se comprueba constantemente ante las inundaciones, terremotos e incendios, que la ayuda oficial no podría cubrir jamás las necesidades sin la mano de la sociedad activa y movilizada ante la emergencia. Los bomberos son extraordinarios servidores voluntarios que arriesgan sus vidas y que aún no han sido reconocidos como se merecen, los vecinos que siempre están y las asociaciones intermedias que nunca reciben el agradecimiento acorde a tanto trabajo realizado. En la década del año 1980, los directivos siempre recuerdan un hecho milagroso, la visita de la Madre Teresa de Calcuta a la sede de la calle Rómulo Noya, que en forma sorpresiva ingresó a CERELIZA y recorrió sus dependencias agradeciendo a su Presidenta, por atender a sus enfermitos como ella decía, ya que en esa época, la camioneta de las Hermanas de Calcuta, que funciona en la Costanera de Zárate, traía todos los días pacientes discapacitados y ancianos para ser tratados a Cereliza en forma gratuita. La Madre Teresa “tomó las manos de la Sra. Carmen de Olguín y le dijo “aunque estés con problemas cardíacos y me digas que dudas de tu capacidad física, Dios te dará toda la fuerza para seguir con tu misión, confía”. Esta maravillosa anécdota forma parte del historial de la Entidad que aún mantiene esa mágica premisa entre su gente.
Sabemos que el tratamiento de la discapacidad es costoso, pero la mitad de ese proceso no es económico, es asistencial, es emocional, es humanitario, es afectivo. Es necesario colocar ese tema en la agenda pública y buscar las maneras de llegar a abastecerlos, formar equipos, invertir en centros de salud, y si ya existen en forma no gubernamental y funcionan, apoyarlos económicamente y con profesionales, para que sigan funcionando.Esta labor que resulta valiosísima en la sociedad por la calidad de los recursos humanos y el tiempo de entrega a los enfermos, que es lo más difícil conseguir en todos los rubros de la vida. CERELIZA como Institución no recibe subsidios oficiales, no recibe donaciones excepto de comercios y personas privadas que se acercan y apoyan con sus donaciones, los socios con sus cuotas sociales, rifas y alcancías. Aun así no alcanza ya que mantener una entidad de salud, es sumamente costoso en mantenimiento edilicio, servicios, pago a sus profesionales, a sus administrativos y en materiales e insumos. Cereliza brinda servicio de Kinesiología, Rehabilitación Física, Médico Traumatógo, Enfermería y Vacunatorio, y un gimnasio de 134 m2. Brinda además clases de Yoga en Silla, Música y Canto. Por ello cada año, al cumplir su aniversario agradece profundamente la ayuda recibida, y renueva los lazos con la sociedad, pidiendo acercarse, ser parte de esta familia y participar con esta noble tarea que, además de cubrir una gran demanda social resulta un regocijo para la almas.
Graciela Olguín.











