Otras tres personas fallecidas en el indefinido sistema carretero argentino, presionan al Gobierno central, a que encuentre una salida concreta a la escala de grises por desinversión y cese de concesiones que sacude a su espíritu racionalizador, mediante su única reacción conocida: la Red Federal de Concesiones Viales.
Desde hace meses, LA VOZ oye a los más opuestos actores del entramado de rutas y autopistas nacionales, todos contrarios – de plano- a los espasmódicos reflejos de una Administración que intenta liquidar, sin basamento a “campo”, dicen los especialistas, a la insignia de la caminería argentina , Vialidad Nacional, foco repetitivo sólo de propoganda adversa y siempre asociada a corrupción estatal. Hecho irónico del destino prestacional, porque es la propia Vialidad Nacional (VN), la que debe oficiar “con escasos medios”, dicen fuentes del organismo a este diario como operadora provisional del “Día D” de las licitaciones viales, el corredor Brazo Oriental de Puentes Zárate-Brazo Largo, Rosario Victoria y de las desdibujadas Nacionales 12, 14 y 174.
Pero la realidad de las trazas habla por sí misma: el jueves, la región con epicentro en Campana quedó “paralizada” por la atroz y múltiple colisión mortal de pesados y livianos.
Fueron al menos nueve horas de perplejidad sin movimiento.
Comenzando por el pesado en Ascendente que perdió el control, su destino fatal o su impericia, para generar tamaña tragedia. Las vidas robadas del transporte que fagocitó a un pequeño utilitario de trabajadores y el otro pesado que completó lo dantesco del escenario, además de las víctimas laterales de tan luctuoso episodio. Irreparable, desgarrador, incomprensible. Afrontable con politicas publicas. De allí, según los datos oficiales, sobrevivieron el empleado bancario Gabriel 56 años, su acompañante Javier Rolia de 47, a bordo de un Citroen C4 y otro conductor, Jonathan Nuñez.
Este matutino ya informó en numerosas ediciones de la ausencia, lisa, llana, reieterada, ratificada, en días hábiles, feriados, de mañana o de noche, de la falta de Autoridad en los caminos. Sólo puede comprobarse, con el rigor de su presencia, el poco apresto que tiene o tenga para posicionarse en los laterales, la Policía Vial y su Destacamento Zárate. Incansablemente voluntariosa de acudir con los escasos medios que dispone a todas las advertencias comunicadas. Pero los faltantes solamente agravan la deuda oficial de infraestructura vial y organizaciones técnicas eficaces que fiscalicen, salven vidas y aporten luz institucional a semejante dislate.












